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Opinión. Editorial del New York Times
¿Cambiará algo tras las revelaciones de los ‘Panama Papers’?
06.04.16. La primera reacción ante la filtración masiva de los Papeles de Panamá fue de gran asombro ante el alcance de los datos y el ingenio de la fuente anónima que le filtró a la prensa unos 11,5 millones de documentos –2,6 terabytes de datos- que revelan con extraordinario detalle cómo los ricos y poderosos del mundo utilizan las cuentas bancarias en el extranjero y los paraísos fiscales para ocultar su riqueza o evadir el pago de impuestos.
 
 

Luego viene la indignación. Con más de 14.000 clientes en todo el mundo y aproximadamente unas 214.000 sociedades involucradas, Mossack Fonseca, el bufete panameño cuyos documentos fueron divulgados, insiste de manera ingenua que no violó ninguna ley o la ética. Pero las preguntas son inevitables: ¿cómo lograron los políticos, dictadores, criminales, multimillonarios y celebridades amasar grandes riquezas y luego beneficiarse de complejas redes de empresas ficticias para ocultar sus identidades y activos? ¿ Sin esta filtración, no habría pasado nada?

 

Y la pregunta central: después de estas revelaciones, ¿será que algo cambiará? Se han producido muchos pronunciamientos en los que se niega la participación de varias personalidades, al igual que varias promesas de investigaciones sobre lo sucedido. Pero ¿hasta qué punto la ley y el escarnio público aún tienen dominio sobre esta élite mundial? Un público cansado por las continuas revelaciones de corrupción en el gobierno, los deportes y las finanzas exigirá saber qué sigue.

 

A decenas de reporteros convocados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, medio que recibió la filtración, les tomó más de un año ordenar la información. Y es posible que los gobiernos, comisiones y fiscales se demoren aún más en determinar qué leyes se violaron y cuáles impuestos se evadieron, para así poder establecer las medidas correctivas necesarias.

 

Las repercusiones ya comenzaron. Este martes el primer ministro de Islandia, David Sigmundur Gunnlaugsson, vinculado a una cuenta secreta según los registros de Mossack Fonseca, se convirtió en el primer funcionario público obligado a renunciar. El Reino Unido y Alemania, entre otros países, ya han anunciado que investigan si los ciudadanos mencionados en los documentos evadieron el pago de impuestos. Los estadounidenses no figuran en el hallazgo de datos de manera prominente, aunque eso no debería evitar que el gobierno de Estados Unidos realice una investigación exhaustiva.

 

Las cuentas y sociedades en el extranjero no son ilegales en sí mismas, y no debe presumirse que todos los mencionados han cometido algún delito. Pero está claro que el secreto que los bancos suizos solían garantizar y los servicios de firmas legales como Mossack Fonseca son un imán para las fortunas mal habidas y los evasores de impuestos.

 

Estos papeles dejan en evidencia a una industria global desarrollada para permitir que una élite internacional, enriquecida por medio de la corrupción o prácticas ilegales, oculte su riqueza y sus transacciones del fisco, el procesamiento legal y la ira pública. También revelan las cuestionables fortunas que los funcionarios públicos han escondido, bien sea en Islandia, Rusia, China, Arabia Saudita o Malasia. Los presidentes Xi Jinping de China y Vladimir Putin de Rusia ya han tomado medidas drásticas contra los medios de comunicación que han tratado de esclarecer las dudosas transacciones financieras realizadas por sus compinches y familiares.

 

Pero, más que nada, estos documentos revelan una industria que floreció en las fallas y grietas de las finanzas internacionales. Estos hallazgos confirman que la vigilancia de los paraísos fiscales en el extranjero y los tramposos que los utilizan no pueden ser responsabilidad de un solo país.

 

La pérdida de ingresos fiscales es una de las consecuencias de este sistema, pero lo más peligroso es el daño causado a la democracia y a la estabilidad de la región cuando los políticos corruptos tienen un lugar en donde esconder los activos nacionales robados.

 
 
 
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Nick
 
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