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Opinión. Pablo Ibánez.-
Por DNU y bloqueos, se obtura pasión Macri “friendly” del PJ
27.12.15. LAS ATROPELLADAS PRESIDENCIALES DEJAN SIN MARGEN AL PERONISMO "CIVILIZADO". FACTOR UNIDAD Y ACUERDOS, EN DEBATE
 
 

Mudos, incómodos y quietos. La fragilidad económica de muchos -casi todos- y la coraza del debutante que recubre a Mauricio Macri congelan, por ahora, una reacción unívoca de los gobernadores del PJ, refugio territorial del peronismo lejos del todopoder, frente a la ristra de "decretazos" que el Presidente enlazó desde que asumió.

Veloz, con manual peronista, Macri trasmitió que ejercerá el poder sin pudor ni amabilidades. El peronismo, que gruñía contra "las formas" de Cristina de Kirchner, saludó el asado en Olivos como un episodio político casi mágico. Pero la luna de miel duró unas horas: Macri la degolló con el lapicerazo macrista con que nombró, a lo César, a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz como cortesanos.

 

Ayer, Macri agregó tres fojas al expediente de un PJ en alerta: Emilio Monzó se sentó sobre la notificación de Marcos Cleri como miembro del Consejo de la Magistratura, adormeció a la par de Gabriela Michetti la designación de Ricardo Echegaray en la AGN e intervino el AFSCA, organismo creado por Congreso para ser árbitro y ejecutor de la ley de medios.

 

Simpatías

 

Ni Cleri, ni Echegaray ni, menos aún, Martín Sabbatella son un imán de simpatías entre los peronistas institucionales pero la ofensiva macrista opera como un abracadabra y unifica a la diversidad PJ. La maniobra primero malquistó a los senadores con Federico Pinedo, en el instante que estaba construía identidad como interlocutor confiable, y ahora a los diputados con Monzó -que hace una semana no le atiende el teléfono a Héctor Recalde- y fue, en este tiempo, la ventanilla para gobernadores y jefes partidarios de todo tipo y color.

 

El Macri que se perfiló con la cautelar para que Cristina deje el poder el 9 de diciembre a la medianoche y se vio en toda su dimensión con los cortesanos a dedo, la liquidación del AFSCA y el bloqueo a designaciones como las de Cleri -apenas una rotación porque ocupa el lugar de Anabel Fernández Sagasti, que fue al Senado- borra de la superficie los atisbos de peronismo amable y deja sin argumento ni campo de acción a figuras como Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta, que se recortaba en el cielo peronista como un renovador elegante y republicanista.

 

Elogios

 

Urtubey fue, de hecho, el cacique más elogioso con Macri por el almuerzo en Olivos y cuerpeó para sentarse en la conferencia como el rostro del nuevo peronismo. A los dos días, su hermano senador objetó el decreto de la Corte y luego se licuaron los halagos. Con sus medidas -a las que algunos, en el PJ, suman lo ocurrido con Cresta Roja- el Presidente clausura, o dificulta al extremo, el esfuerzo de cualquier peronista para ser Macri friendly.

 

Pablo Kosiner, diputado top de Urtubey, uno de los que bajaron a la asamblea legislativa de Macri a contramano de lo que decidió el bloque, cuestionó la intervención del AFSCA. "Es un retroceso en los derechos comunicacionales", dijo el salteño y pareció ampliar la foto de familia del peronismo opositor. Kosiner quería ir al Consejo de la Magistratura en lugar de Fernández Sagasti. 

 

Antagonista, el Presidente no deja lugar a grises porque, sobre todo, derrumbó el relato del republicanismo y la gobernabilidad que abrazó el PJ elegante. El éxito de Macri se puede medir en dos hechos: el alineamiento que Miguel Angel Pichetto logró en el bloque del Senado y la descompresión de la tirantez en la bancada de diputados, que crujió cuando Cristina impuso a Recalde en desmedro de José Luis Gioja.

 

Tras aquellos chispazos el bloque opera on line, e incluso Kosiner interviene del grupo de abogados que se armó -donde Eduardo "Wado" De Pedro interviene poco- para seguir y analizar las medidas del Gobierno. 

 

De ese scrum salió, con la coordinación del terceto que integran Recalde, el formoseño Luis Basterra y la bonaerense María Teresa García un escrito con impugnaciones a Rosenkrantz -lo presentaron ayer las diputadas Carolina Gaillard y Araceli Ferreyra (ver página 13)- y se empezó a bosquejar el argumento para elevar denuncias contra Monzó y Michetti por "incumplimiento de deberes de funcionario público" por no remitir las noticiaciones sobre las designaciones de Cleri en la Magistratura y Echegeray en la AGN.

 

Judicialización 

 

"La decisión del bloque es no judicializar la política pero lo que están haciendo es demasiado" dijeron, anoche, en el bloque del FpV. "Lo de Macri es peronismo salvaje" agregó, con algo de ironía, un referente del interior sobre el compotamiento del Presidente.

 

Los senadores, vía documento, avisaron que no aprobarán los pliegos de Rosatti y Rosenkrantz, el PJ/FpV se planteó en la comisión de DNU (ver nota página 11) y ahora los diputados, unidos por Macri, se ponen en alerta permanente. Hay un puñado de diputados que pactaron no alejarse más de 3 horas "en auto" de Capital durante el verano. No es el caso de Máximo Kirchner, que avisó que hasta el 4 o 5 de enero no volverá a pisar el Congreso.

 

La misma quietud mantendrán los gobernadores que, antes de exponer una tensión extrema con Macri, deben ordenar la convivencia económica con la Casa Rosada. Rogelio Frigerio puso a Alejandro Caldarelli a revisar los informes que le baja cada gobernador que lo visita e, inevitablemente, le suplica fondos para pagar salarios y aguinaldo.

 

Frigerio divide al mundo del PJ en dos hemisferios: los que fueron reelectos y los nuevos. A aquellos les mezquina recursos para rigorearlos; a los nóveles les ofrece, como salida elegante, que se despeguen de sus padrinos. El caso testigo es Gustavo Bordet, de gobernador de Entre Ríos (provincia a la que llegará el ministro por las inundaciones del Río Uruguay) delfín de Sergio Urribarri, sobre quien Jorge Busti, operador secreto de Frigerio en esos pagos, susurra sugerencias a Bordet para que haga lo que Urribarri le hizo a él: traicionarlo.

 

Hay otras fuerzas que buscan romper acuerdos. El peronismo endulza a Adolfo Rodríguez Saá y hurga en la convivencia que Sergio Massa selló con Macri y Monzó, en la que algunos anexos no se estarían cumpliendo. Una fantasía de los peronistas es que Massa se despegue del Presidente con lo cual dinamita el empate frágil de la bicameral de DNU, donde el FpV/PJ tiene 8 y Cambiemos, más la adolfista Liliana Negre de Alonso y Raúl Pérez, del Frente Renovador, equiparan.

 

Es una ilusión de sobremesa como la unidad de todos los peronismos. Macri, por lo pronto, aparta a Massa de ese club y pretende que todo lo que fue, en este tiempo FpV, quede detrás de la que es su enemiga preferida: Cristina. Un peronomacrista atribuía, hace semanas, malicias que consideraba improbables a Macri como la de "trabajar" para que el kirchernismo sobreviva. Acertó.

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