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Opinión. por Antonio Muñiz
Apuntes para el debate: Volver al peronismo.
24.11.15. Ante los resultados electorales del balotage, donde nos guste o no la ciudadanía argentina expresó su opinión y voluntad de un cambio. Lamentablemente esa voluntad de cambio se plasmó en un partido liberal de centro derecha, donde se conjugan las grandes corporaciones industriales, como Techint, las corporaciones mediáticas, los agro exportadores, toda la banca de capital nacional más la extranjera, etc, en síntesis los ganadores de estos 12 años. A ese sector se le suman sectores rentísticos de las clases alta y media alta. Nada nuevo, solo que esta vez consiguieron sumar a sectores importantes de las clases medias urbanas y sectores asalariados, bien pagos y con aspiraciones de clase media.
 
 

Nada nuevo, si se quiere ver, es una coalición similar a la que le permitió al menemismo gobernar durante 10 años. Aquella vez tuvieron que cooptar a una dirigencia peronista para darle soporte y gobernabilidad a sus planes de ajuste permanente.  Aquella experiencia terminó en la crisis del 2001.

Lo novedoso de esta nueva experiencia es que han logrado conformar un partido que expresa sus ideas, con coherencia interna y un candidato con matices populistas pero que pertenece a la clase empresaria. La estructura nacional se la compraron a la UCR en liquidación, que tiró por la borda 100 años de su historia para ser furgón de cola de un proyecto neo conservador.

 Ese nuevo espacio construyó y construye su convocatoria utilizando las mismas técnicas que las grandes corporaciones del capitalismo globalizado, vale decir: trabajando sobre las emociones más que sobre datos concretos; manipulando voluntades, en la sociedad post moderna, “líquida” donde no hay valores absolutos ni ideologías totalizadoras, solo emociones y sentimientos efímeros. Solo “relatos” pueriles, mensajes de “amor y paz”, donde el conflicto social no existe o debe ser evitado.  Millones de personas compran ese discurso naif,   que los perjudica, pero creyendo que votan en beneficio propio.

 Peronismo y  kirchnerismo. Los padres de la derrota.

 Decía el Gral Perón, que ante la derrota es erróneo tanto echarle la culpa a la gente, que no nos votó, así como a los dirigentes opositores. Siempre es fruto de errores propios. Por lo tanto siempre ante una derrota es necesario un profundo debate interno, no para hacer una caza de brujas sino para discutir las políticas y estrategias erróneas que nos condujeron a ella.

La derrota del 2009, no tuvo su correlato en una autocrítica, la muerte de Néstor y el posterior triunfo de CFK nos obnubilaron, sin embargo los problemas y el distanciamiento con ciertos sectores sociales no fueron correctamente evaluados. Lo mismo pasó con la derrota de 2013, no se hizo una lectura correcta, no se permitió el debate ni la discusión interna.

Es más, se sancionó cualquier intento de discusión. Esta ceguera nos lleva a seguir arrastrando los mismos errores una y otra vez.

Así llegamos al 2015 con el candidato que más medía, pero sabiendo que no se quiso o no se pudo construir  otros candidatos que sumarán y garantizará mejor el proyecto.

No solo eso, sectores de paladar negro lo ningunearon, lo asediaron, boicotearon su gestión,  buscando una rendición incondicional para que garantizara y entregará el armado de listas y cargos. Lo condicionaron tanto que perdió, ante la opinión pública, su imagen de independencia y moderación que lo hacían diferente.

Es probable, con el diario del lunes, que DOS sobre actuó su kirchenrismo, haciéndolo perder ese sector “independiente” que lo veía con simpatía.

El armado de listas fue un claro ejemplo de soberbia y sectarismo. Se olvidó el carácter movimientista del  peronismo, su carácter de frente poli clasista, transversal, su impronta de movimiento de liberación nacional y social, convirtiendo a nuestro movimiento es un partido liberal, de centro izquierda, “progre”  y expulsando aquellos sectores que no obedecieran ciegamente. Así las listas fueron ocupadas por funcionarios y dirigentes con un poder prestado, obsecuentes y tránsfugas de diverso pelaje, pero que sobreactuaron un verticalismo oportunista.

Lo mismo puede decirse de los armados territoriales, se pretendió un armado de “arriba hacia abajo”, imponiendo candidatos super estructurales, sin inserción en los distritos, sin armados propios. En muchos casos, sin siquiera una lógica de construcción peronista, por el contrario muchas veces con prácticas anti peronistas y antipopulares.

Estas prácticas tienen dentro del FPV nombres y apellidos, Hay responsables directos de esta derrota. Sin embargo la autocrítica debe hacerse, no sobre los hombres, sino sobre las estrategias, para corregirlas y mejorar la construcción política.

Estas críticas  a la conducción  kirchnersita en la provincia, no puede, ni debe hacernos olvidar los logros y conquistas de esta etapa. Será considerado, cuando la historia, pueda juzgarlo sin prejuicios, el mejor gobierno de los últimos 50/60 años, solo comparable a los primeros gobiernos peronistas.

Hay que refundar, renovar  al peronismo,  pero esa refundación se hará haciendo propia la experiencia kirchnerista, con su balance de aciertos y errores. 

Negar esta etapa, como no peronista, además de ser un error histórico es un error político grave, porque el kirchnerismo es peronismo,

Negar al kirchnerismo es negar el futuro del Movimiento Nacional. La refundación se debe hacer mirando el futuro no al pasado.

Hay que volver a las fuentes, pero sabiendo que es necesario adoptar, nuevas formas, nuevas ideas, nueva prácticas y sobre todo nuevos liderazgos. La militancia es el motor de esta nueva renovación, hay que abrir el debate y la discusión. Abrir canales de participación y democracia interna.

Hay que volver al barrio, al contacto directo con la gente, con los militantes de base, escuchar al otro, aun al adversario, al que no piensa igual. Para comprender, para saber; un dirigente se forma y se capacita en forma continua, pero en el peronismo el aprendizaje se da juntos, en la acción,  no es una cuestión solo teórica, sino de trabajo codo a codo con el otro.

Como quedó demostrado en las últimas semanas previas al balotage,  la militancia auto convocada se volcó a las calles a trabajar en defensa del proyecto nacional, pasando por encima a los dirigentes que en la mayoría de los casos no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Por eso es necesario la unidad de la militancia, dejando de lado proyectos individuales o sectoriales, para que  comience este proceso de unidad, organización y vuelta a las mejores prácticas peronistas, forjando un proyecto colectivo basado en la construcción de poder popular y en la legitimidad que  da la lucha junto al pueblo.

La Lucha continua! El pueblo vencerá!

 
 
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ANTONIO Alte. Brown - 2015-11-27 20:58:44
Impecable, muy buen analisis, es un halago compartir la militancia como compañeros como vos. Alguan frase seguramente te robare para elaborar que resulte convocante y movilizador.
Marcelo de Lujan - 2015-11-30 11:32:37
Estimado compañero, gracias por incluirme en el debate, lo cual haré con mucho gusto. Si bien tus palabras anteriores son muy acertadas, en mi opinión, cualquier análisis es incompleto si no advertimos y valorizamos correctamente el poder de fuego de los medios de comunicación dominantes. En democracia se trata de convencer al otro de que nuestras ideas o proyectos son mejores que los que expresa nuestro adversario. En los tiempos que corren, donde la información o la desinformación se puede distribuir a la velocidad de la electrónica, cualquier debate que no incluya la influencia de los medios corporativos es por lo menos incompleto. Más aún cuando esos medios son parte interesada en el diseño de las políticas socio-económicas del país y no precisamente muestran apego a la verdad ni a la independencia. Claro que no tengo la respuesta de cual debe el resultado de nuestra evaluación respecto a los medios, pero pensar que existen padres de una derrota sin incluir el efecto de los medios es equivocado, aun si nos quisiéramos valer de sus opiniones para desmerecer cualquier corriente interna del peronismo o de los sectores del campo popular. Para concluir, en mi opinión, la lucha no hay que darla en los medios tampoco, sinó en contra de los medios multiplicando las voces y restandole poder de fuego a los medios dominantes. En esta dirección siempre opiné que la famosa ley de medios era corta y no servía para el propósito de limitar el poder de fuego de dichas empresas, que lejos de distribuir información, distribuyen panfletos en formato de noticias para su propio beneficio y de sus socios anunciantes. Saludos,