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Opinión. Juan Jose Balatti
Cambiemos futuro por pasado, es la propuesta de Cambiemos.
15.11.15. Macri representa la continuidad de la política económico-financiera impuesta tras el golpe militar de 1955, bajo la Presidencia de Aramburu, que adhirió al Fondo Monetario Internacional imponiendo sus famosas recetas. Con el primer préstamo solicitado en 1956 se inicio el proceso de endeudamiento continuo, con fuga de capitales, moneda dependiente del dólar e inflación. Así se logro frenar el desarrollo nacional soberano, libre y justo. Esta política estallo en el 2001 con el megacanje.
 
 

Estas recetas mostraron la peor de las corrupciones, aceptar al monetarismo como paradigma. La corrupción del peronismo había sido no adherir al FMI para poder ser libres económicamente y no esclavos de sus recetas. Desde Prebisch, pasando por Martínez de Hoz y Cavallo al implementar el mismo paradigma se obtuvieron los mismos resultados.

 

Estas recetas del FMI que Macri propone se pueden superar aplicando otros principios básicos no monetaristas, que son:

 

Trabajo: causa de todas las conquistas de la civilización y el fundamento de la prosperidad nacional, el trabajo intelectual o físico o ambos simultáneamente, constituyen además de un derecho esencial la suprema dignidad del hombre argentino.

 

Propiedad privada: de carácter individual deberá tener una función social, y en consecuencia estará regida por las obligaciones que establezca la ley con fines de bien común. Con mayor razón, la propiedad realizada e innovada por el esfuerzo mancomunado y jerárquico de trabajadores.

 

Capital: ha de ser un bien instrumental que el trabajo a creado, dinamizándolo y poniéndolo al servicio de la economía y del bienestar social. Su utilización por lo tanto no puede contrariar al hombre ni al pueblo argentino en su plena realización.

 

Estado: debe garantizar la realización de economía social en la que el capital está al servicio de la economía y la economía al servicio del bienestar general.

 

Soberanía financiera: el Estado Nacional se reserva para sí la función exclusiva e inalienable del control de la emisión del crédito y la moneda. El sistema bancario y financiero debe estar al servicio de la agroindustria y tener como finalidad el equilibrio creciente entre el consumo y la producción.

 

Moneda nacional: la moneda no es una mercancía, es instrumento natural de cambio en el territorio de la Nación. El respaldo de la moneda está dado por la totalidad de bienes y servicios que constituye la riqueza nacional, una parte fundamental la aporta la agroindustria con los bienes que produce.

 

Economía social: la economía, entendida como permanente creación de riqueza y su distribución, se organizará dentro de un orden social conformado por los principios de la justicia social, y tendrá como objetivo la satisfacción de las necesidades de la población y la exportación.

 

El principio de soberanía financiera de la Nación tiene, especialmente en estos momentos, idéntica dimensión formal que el de la soberanía política. La riqueza de una nación es su capacidad de entregar mercancías cuando, donde y como se necesitan. El crédito financiero de una nación es el cálculo de esa capacidad, el que, expresado en formas convencional, constituye el  dinero nacional. La moneda es un medio de cambio no una mercancía. Así como el objeto económico de la agroindustria es la producción y el objeto económico de la sociedad es el consumo, el objeto del crédito y la moneda es la distribución, esto es, el encuentro social entre la producción y el consumo. Creando el dinero con propósitos privados y para especular con él como es el actual sistema monetarista, cuando no dominar por él, como lo hacen las plutocracias, solo tienen relación indirecta con las mercancías, dejando por ello de ser una medida social de riqueza. Es imprescindible rescatar a la comunidad de esta realidad artificiosa, volviendo a la esencia natural del dinero y el crédito, medios de cambio, y colocar su manipulación, su creación y su destrucción en manos del estado como órgano político de la comunidad.

 

El dinero de la nación debe basarse en la producción, en el crédito real del mismo, es decir, en la capacidad combinada de la nación para producir bienes y servicios. Reconociendo al dinero cualquier otro patrón o respaldo que no sea el de la cantidad de riqueza de la comunidad nacional, cesa su función de medio de cambio y nace su desnaturalización como mercancía.

Macri es monetarista como Prebisch, Martínez de Hoz y Cavallo, es Cambiemos futuro por pasado.

 
 
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