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El tarifazo deteriora la producción. Aumentos salvajes en la producción,
Opinión. TUCUMÁN por Juan Jose Salinas
Las próximas batallas se librarán en las calles… y en los medios, claro.
27.08.15. Todos vimos la maniobra de Clarín, que lleva de la nariz a una oposición cada vez más anodina e irresponsable: una reproducción, aplicación o copia burda de las estrategias de desestabilización consignadas por Gene Sharp. Lo de Tucumán es un ejemplo clarísimo: cuatro lúmpenes (que son tan lúmpenes que dejaron pegada a la oposición) quemaron dos urnas, lo que bastó para que se cuestionara la elección. Si hasta se trasmite, televisada en plano corto, una manifestación de protesta en Tucumán, a la que le faltaba la reacción policial, motivada váyase a saber si por su propia bestialidad o por connivencia con la oposición El propósito: una réplica en Buenos Aires, un cacerolazo. odos vimo
 
 

Está claro lo que quieren hacer (Clarín, el poder económico concentrado, el “capitalismo financiero internacional”, si se prefiere) Si pueden, que el FPV pierda las elecciones. Si no lo consiguen, deslegitimarlas y a partir de marzo (o de antes, si no se respeta, como ya ha sucedido, la pausa veraniega) exigirle a Scioli que renuncie o acepte sus exigencias: negociación con los fondos buitre, devaluación y ajuste. En otras palabras, renuncia a la soberanía y acatamiento a las reglas del capitalismo financiero, reducción del poder adquisitivo de los salarios, merma del mercado interno, clausura del proceso de sustitución de importaciones y vuelta al endeudamiento.

Un veterano compañero, Juan Carlos D., también conocido como “Teo”, comparaba días atrás la actual situación con la del 73 y destacaba, lúgubre, que entonces los argentinos fuimos los últimos en caer, haciendo hincapié en que, ya desde la época de la Independencia, los nativos habíamos mostrado gran capacidad de resistencia, y que la última dictadura (que como las demás que asolaron el subcontinente reconoce un patrón común: el excedente de petrodolares en los bancos norteamericanos) fue la más corta de la región. Se dirá que no cayó por el paro general del 30 de marzo de 1982, pero recordemos aquella dictadura, la más siniestra, en la que los secuestros y desapariciones se prolongaron hasta 1983 y dónde (más allá de la limpieza generalizada de delegados y comisiones internas, que fue su primer objetivo) el primer amago de paro fue contestado con el secuestro y desaparición del secretario general de Luz y Fuerza, Oscar Smith, igualmente hubo dos paros generales, un reclamo constante de Las Madres de Plaza de Mayo y de los organismos de derechos humanos y un par de marchas de la multipartidaria y la multisectorial.

Nada parece capaz de hacer reflexionar a los golpistas, nada parece importarles. Es notable que dirigentes políticos y gremiales medios o aun altos, no consigan calibrar los efectos posibles de lo que está impulsando el stablishment. Pienso, por ejemplo, en tipos sensatos como Facundo Moyano o Juan Carlos Schmidt, no ya en Marcela Durrieu o Felipe Solá, demasiados percudidos por tantas idas y vueltas. Porque como solía decir Julio Bárbaro (otro que mejor ni nombrar ya que se ha vuelto un empleado de Magnetto), “lo que realmente corrompe no es el poder, sino la falta de poder”.

 

Si no consiguen terminar de enloquecer y estupidizar al pueblo argentino, van a intentar apretar al próximo gobierno hasta el estrujamiento. Y lo van a hacer en un contexto mundial y regional cada vez más complicado: préstese atención a lo que está ocurriendo en Brasil.

 

Puesto que el enemigo es un capital financiero cada vez más concentrado e íntimamente relacionado con la capacidad de presión de Estados UNidos, nuestro destino está íntimamente relacionado al de nuestra región. Y, la verdad, no se ve que la mayor parte de la dirigencia regional, con la excepción de Bolivia y acaso de Ecuador, tenga la lucidez y la voluntad suficientes.

 

Vamos a una confrontación muy dura con gentes que han descartado la política como modo de dirimir o administrar los conflictos ideológicos y sociales.

 

De doblarle la mano al próximo gobierno, el resultado no puede ser más que el de un aumento exponencial de la violencia social, que suele caratularse como delito. Pero lo más preocupante es que simplemente por aceptar (aunque sea a medias) los reclamos de los buitres, nos abrocharán para toda la eternidad.

 

Porque ceder nos puede llevar de un saque a deber más de 500 mil millones de dólares, lo que nos pondría en la senda de Grecia: Tsipras renunció, pero en un abrir y cerrar de ojos Grecia se quedó sin 14 aeropuertos, que eran del pueblo, porque esas cosas se construyen con el ahorro de la sociedad.

 

Es una escalada que no va a terminar por si misma, de manera que hay que hacerse a la idea de que no bastará con el voto: habrá que ganar las próxima batallas en las calles.

 
 
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