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Opinión. Sacha Pujó *
Argumentos de campaña
08.08.19. El oficialismo evita hablar de la economía porque todos los indicadores de la gestión son negativos. El sujeto de la distopía neoliberal se construye por una combinación de emociones, odio, prejuicios y deseos aspiracionales. Para sostener ese orden, el pensamiento crítico, racional, no debe ser fomentado.
 
 

En las próximas elecciones nacionales se ponen en disputa dos concepciones antagónicas de país, que se expresan fundamentalmente en aspectos como lo económico, lo cultural y la inserción internacional de Argentina. Esto hace prever un resultado polarizado entre el oficialismo de Juntos por el Cambio, y el espacio de unidad opositor Frente de Todos compuesto por el Peronismo y sectores progresistas.

En este contexto, el presidente Macri recientemente pidió a todos sus votantes, a partir de en un hilo de tweets, que publiquen su intención de voto en una acción simultánea en redes sociales: “No se necesitan argumentos, no es necesario dar explicaciones. Es tu autoridad, tu confianza, tu credibilidad, la que tus relaciones valoran para acompañarte en tu decisión” (1).De esa manera, él cree que será una “declaración decisiva” que marcará una tendencia contagiosa en el resto de los argentinos. El candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, contestó por el mismo medio lo siguiente: "Los argentinos tienen miedo de seguir cuatro años más con un presidente que solo ha desordenado sus vidas y ha condenado a la pobreza a más de cuatro millones de personas" (2).

Por el lado del oficialismo la campaña gira en torno a evitar hablar de la economía, dado que todos los indicadores de la gestión son negativos: caída de la actividad y el consumo, aumento del desempleo, record de inflación en décadas y aumento de la pobreza. Todo en el marco de un fenomenal proceso de endeudamiento externo que le dejará de pesada herencia la gestión de Macri a los próximos gobiernos. La mayoría de los ciudadanos perciben así, el malestar con la economía. Tan es así que el oficialismo apela al voto emocional. No debería sorprender entonces que el presidente llame a la ciudadanía a votarlo sin necesidad de tener argumentos ni explicaciones racionales. Si el presidente convocara a la ciudadanía a votarlo los argumentos deberían ser que con él ganan el gran capital financiero, las compañías energéticas, las mineras, los grandes propietarios y exportadores de la pampa húmeda; y pierden la producción, el empleo, los salarios, las jubilaciones, la inversión en ciencia y educación, la salud.

Hay que recordar que para el jefe de gabinete Marcos Peña, en estas elecciones “másque una batalla por el bolsillo, va a ser una batalla por el alma de los argentinos” (3). En este sentido, la posibilidad de sostenerse para Macri pasa por una batalla cultural por el sentido común, o la forma de ver el mundo, dimensión conformada por un conjunto de creencias, valores y prejuicios, que pueden ser poco elaboradas y muchas veces hasta irracionales. Dichas creencias justamente no se cuestionan por más que sean falsas, porque son incorporadas, naturalizadas en la conciencia.

Por este motivo, desde el gobierno afirman que el pensamiento crítico es un “valor negativo”. Un programa económico que empeoró las condiciones de vida de las mayorías no puede sostenerse si no es con promesas e ilusiones sobre un futuro que nunca se sabe cuándo llegará. Puede recordarse al respecto también las palabras del senador de Cambiemos, Esteban Bullrich, quien aseguró que "hay que crear Argentinos que seancapaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla” (4). El sujeto de la distopía neoliberal debe ser construido por emociones, y el pensamiento crítico, o los argumentos racionales, no deben ser fomentados. Al sujeto funcional a este orden lo ata una combinación de emociones, de odio, prejuicios y deseos aspiracionales.

La genealogía de este proceso político de la derecha se remonta a sus inicios en la ciudad de Buenos Aires cuando Macri en 2007 fue elegido jefe de gobierno de dicho distrito. Sin embargo, con el marketing político se constituyó firmemente en 2015 el producto marca Cambiemos dándole atributos mágicos. Después de casi cuatro años de gobierno nacional queda más que claro que el producto terminó siendo una estafa electoral.

Al mismo tiempo funcionó, y sigue funcionando, el dispositivo de producción de subjetividad que componen los medios concentrados de comunicación, un sector de la justicia y las estrategias en redes sociales con mensajes microsegmentados posibilitados por metodologías de las ciencias sociales como los focus group, pero también por el dudoso y polémico uso de bases de datos. Sobre esto último tomó relevancia internacional recientemente el escándalo protagonizado por la empresa consultora Cambridge Analytica debido a la utilización de información de 50 millones de usuarios de la red social Facebook para influenciar los resultados en proceso electorales. Es este el caso de las últimas elecciones presidenciales en Argentina, en 2015, donde se realizó “una campaña sucia antikirchner” para favorecer al macrismo, como se desprende de los testimonios e informes del parlamento británico(5).

Restará ver cómo impacta en el voto de los ciudadanos el peso de todas las promesas incumplidas. La idea de un futuro mejor fue siempre postergada a partir de excusas que no responden a la toma de decisiones políticas, sino que apelan a fenómenos de la naturaleza como “tormentas”, “ríos”, “turbulencias” que impedirían llevar adelante una gestión exitosa. Según esta construcción de la realidad, ahora estaríamos “atravesando un río bravo” para llegar al futuro que “siempre soñamos” como afirmó la gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal(6).

El Frente de Todos propone principalmente reactivar la economía, a partir de cambiar el eje de acumulación de capital de la especulación financiera a la producción para generar trabajo. De esta manera dará forma a un tipo de Estado que acompañe, a través de políticas públicas, el esfuerzo personal para crecer. Se trata en principio de una propuesta para reordenar al país y garantizar la tranquilidad en el marco de nuevo contrato social.

* Magister en Políticas Públicas –FLACSO- Lic. y Prof. en Sociología -UBA-

Referencias:

(1) https://twitter.com/mauriciomacri/status/1158053541950439424

 

(2) https://twitter.com/alferdez/status/1158192113634467840

 

(3) https://www.infobae.com/politica/2019/04/08/marcos-pena-sobre-las-elecciones-mas-que-una-batalla-por-el-bolsillo-va-a-ser-una-batalla-por-el-alma-de-la-argentina/

 

(4) https://www.eldestapeweb.com/nota/bullrich-polemico-debemos-crear-argentinos-capaces-de-vivir-en-la-incertidumbre-y-disfrutarla--2017-2-16-12-59-0

 

(5) https://www.politicargentina.com/notas/201806/25831-ceo-de-cambridge-analytica-trabajamos-en-argentina.html

 

(6)https://cnnespanol.cnn.com/radio/2019/07/25/vidal-en-cnn-radio-son-las-elecciones-mas-importantes-desde-el-regreso-de-la-democracia/

 

 

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