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El giro de Cristina para buscar apoyos
02.12.18. La ex presidenta se puso en campaña para atraer a aquellos que hoy no están en sus filas pero supieron ser parte. El mensaje es también para la sociedad, que está en búsqueda de una menor confrontación.
 
 

Todavía no terminó el 2018 pero el foco ya está puesto en el año que viene, que será electoral. Pero además, el 2019 será clave por una cuestión de fondo, una disputa política que se medirá en las urnas, tal vez por última vez. La foto actual, plantea un escenario en el que Cambiemos y la figura de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner lideran la intención de voto, pero hay un tercer sector del electorado indefinido.

De naturaleza volátil, se trata de un voto a ser conquistado, por unos y por otros. En ese primer acercamiento, el oficialismo arrancaría de atrás ya que hay mucho malestar en la sociedad con la gestión del presidente Mauricio Macri.

Sin embargo, también es real que Cristina tiene un fuerte rechazo en la sociedad.  Ambos tienen un techo bajo, que los complica. La clave de CFK para crecer es la unidad del peronismo, que tampoco encuentra la fórmula para prescindir de la expresidenta, aunque lo intenta.

De este primer diagnóstico se desprende que hay una porción de la torta que está ahí, para ir a buscarla. El tema es cómo. Se trata de un sector de la población signado por la desconfianza y el descreimiento, que se desencantó primero con CFK y luego vio sus esperanzas rotas con el correr de la gestión de Macri. Y, sobre todo por la atomización, no tiene a quién votar más allá de las opciones minoritarias de cada contienda electoral.

Entonces, la expectativa está en lo que pueda generar el peronismo como alternativa al gobierno actual, si es capaz de hacer a un lado las diferencias –y los egos- para congeniar en una fórmula ganadora, a lo largo y ancho del país. Pero claro, no será tarea sencilla, por lo que el engranaje ya comenzó a moverse con vistas a cerrar filas de la mejor manera posible.

En ese sentido, en las últimas semanas comenzó a percibirse una tendencia a disminuir el nivel de las confrontaciones. Hacia adentro y hacia afuera, más allá de alguna disputa fuerte y encendida como puede haberse visto durante la discusión en el Senado del Presupuesto 2019. No obstante, allí también se vio algún coqueteo entre Cristina y uno de sus más acérrimos críticos y otrora ladero, Miguel Angel Pichetto.

Incluso, algunos de los hombres del rionegrino se fueron al bloque K en los últimos días, en un claro gesto electoral. Y es que CFK comenzó el juego de seducción hacia quienes supieron estar a su lado y se fueron perdiendo en el camino. Pero el mensaje también es hacia fuera. “La división es un lujo que no nos podemos permitir”, fue una de las frases más celebradas de la actual senadora nacional en su discurso en CLACSO.

De esta manera, Cristina parece haber recibido el mensaje y la lección de las últimas batallas en las urnas, la del 2015 primero y 2017 después. Es cierto, fueron escenarios diferentes y elecciones distintas, una ejecutiva y siendo oficialismo, y otra legislativa y en el rol de oposición.

Pero ambas con un punto en común: la crítica interna, el reclamo de mayor protagonismo de los sectores disidentes. En una y otra, la sensación es que de haber primado el consenso y el diálogo, tal vez hoy el escenario y color político dominante sería otro, amén del desgaste de un gobierno que estuvo 12 años en el poder y del fenómeno Cambiemos.

Por supuesto, el llamado Peronismo Federal también jugará su partido y buscará traer agua para su molino y pelear por ese tercio de votos. También es ese el tire y afloje.

En ese contexto, el peronismo no kirchnerista todavía no da el brazo a torcer en su conjunto y tiene sus propias aspiraciones. Ese colectivo ya comenzó a sufrir las primera fugas, así como también muchos de sus referentes evalúan correr del límite a la figura de la exmandataria, que hoy parece ser el único obstáculo real para sellar la unidad, más allá de algunos intereses personales y aspiraciones políticas puntuales.

Allí, la cercanía del exgobernador bonaerense Felipe Solá más y el tibio acercamiento de uno de los referentes de ese espacio – y potencial candidato- como Sergio Massa, son indicios de que la apertura de Cristina sería real y no sólo un canto de sirena. El tiempo dirá, pero sobre todo será el electorado quien tenga la última palabra.

la Tecla
 
 
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