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Opinión. Antonio Muñiz
Un dos mil diecinueve tan lejos y una crisis tan cerca.
13.07.18. En dos años y medio de gobierno la sociedad civil esta movilizada en contra las políticas económicas del macrismo. Desde diciembre a la fecha, hubo numerosas marchas contra el macrismo y el FMI, que han ido poniendo limites a todo el gobierno.
 
 

Los errores en su política económica y el amplio rechazo social a los programas de ajuste están llevando a una crisis de envergadura. El gobierno  está varado y ha perdido la iniciativa. Navega en aguas muy densas, fracturado su frente interno, roto su relato que lo unía a algunos sectores sociales, sin promesas y sin horizonte, solo propone un programa de ajuste permanente. Después, en algún momento, en el futuro aparecerán los “brotes verdes”, la bonanza como premio a tantos sacrificios. Un mensaje que ya no  convence, a pesar del empeño de los medios militantes de construir ese relato y convencer  a la sociedad.

Esta realidad ha llevado al gobierno nacional a una caída vertiginosa en cuanto a imagen, aprobación e intención de votos: imagen negativa 60%, intención de votos que no alcanza al 30%, limite crítico para cualquier gobierno, según los politólogos.

El escenario es muy complejo, todos los esfuerzos del macrismo por recuperar lo perdido choca contra la realidad, la crisis económica continua y todos los pronósticos auguran su profundización. Lo peor para la estrategia del gobierno es que el plan de ajuste; negociado con el FMI,  afecta principalmente a la masa de votantes que permitieron su triunfo en 2015, jubilados, docentes, trabajadores calificados, pequeños comerciantes, industrias y de servicios, etc.

El escenario local es complejo y la única esperanza es que el año próximo, con mejores cosechas y precios internacionales,  el campo lidere una recuperación. Algo improbable; el valor de la soja hoy está en los 310 dólares, muy por debajo de los precios que tenía en la década pasada.

El escenario internacional se está complicando mucho, la guerra comercial ya declarada entre EEUU y China, Europa y Rusia en danza,  más los conflictos bélicos en medio Oriente, que pueden escalar en una guerra regional y hasta global.

Este escenario, no correctamente leído por el gobierno macrista, de cierre de mercados y alta volatilidad financiera ponen en jaque la economía argentina. The Economist, diario prestigioso en temas de economía internacional publico hace unos días que Argentina se encuentra muy debilitada para hacer frente a cualquier turbulencia en los mercados financieros.

El acuerdo con el FMI, lejos de solucionar los problemas, los agudizó, al imponer un ajuste brutal sobre la economía real también  generó  un fuerte rechazo social, que se está viendo estos días en las calles.  EL acuerdo con el FMI solo les dio un poco más de aire, un poco más de tiempo, antes de la próxima corrida cambiaria y más grave, una corrida bancaria,

El marketig, el “coucheo” de dirigentes, la comunicación política simplificada en fórmulas de buenos deseos, repetidas hasta el cansancio y el sonsonete de una prensa mercenaria y corrupta, que intenta tapar la realidad con discursos, gritos y debates armados, hoy ya no alcanzan.

El mal humor social crece a medida que pasan los días.

Todo hace prever que el ajuste se hará sentir en los próximos meses, por ende escalara la protesta social. Al gobierno solo le queda la represión de la protesta, al carecer ya de políticas de negociación y/o cooptación de los sectores opositores: pero la represión agudizara la protesta, en un ciclo espiralado de violencia política callejera.

Nadie en la política y en su sano juicio quiere eso, demasiada sangre ha corrido ya sobre las calles de la argentina. Sin embargo es un escenario posible dada la precariedad política del macrismo, la falta de consensos  para llevar adelante un plan de ajuste como el que planea.

Llama la atención que el gobierno esté siendo atacado por “fuego amigo”, las corridas cambiarias fueron productos de fugas de divisas echas por bancos como el JP Morgan, o el Deustch, ambos con funcionarios de primera línea en el gobierno, o la negativa de la Sociedad Rural de pagar retenciones, o liquidar los dólares de las últimas cosechas.

También es notorio, por ahora solo son operaciones de prensa, la construcción de candidatos y escenarios de reemplazo del presidente Macri, tanto para 2019 o en un escenario anticipado. Las operaciones de instalar a Lavagna como “piloto de tormenta de la crisis”, o la auto postulación de De la Sota como presidente de transición, las notas periodísticas como la de Fidanza en “La Política Online”, titulada “Rescatando al soldado Macri”, Rosendo Fraga y hasta el mismo Pagni, pidiendo a  gritos un acuerdo con el “peronismo racional”, léase gobernadores amigos, legisladores del peronismo federal y el Frente renovador de Sergio Massa, aun este último con sus tropas algo raleadas, en busca de apoyo y consenso para llevar adelante el ajuste. Todo lo anterior muestra la debilidad del gobierno de Macri, pero además la falta de confianza en su liderazgo por parte de los círculos del poder para afrontar lo que se viene.

Estos sectores temen un escenario 2001, de caos y violencia, pero más temen que al calor de una crisis profunda resurja la figura De CFK, tal como muestran las últimas encuestas. Por eso también algunos medios alientan una anti política, un “que se vayan todos”, un “todos son iguales”, etc. Un juego peligroso, en una crisis terminal similar al del 2001, la falta de dirigencia política que pueda rápidamente encauzar el conflicto puede llevar a una situación generalizada de violencia y anarquía.

Es interesante ver como los medios de prensa se apropian de los nombres y las palabras para la construcción de su relato: así el  algunos gobernadores, el bloque de Pichetto, más los diputados del Bloque Federal, más Massa y Barrionuevo son el “Peronismo”. En su relato el kirchnerismo no es peronismo, es mas no existe, no lo consideran. No es un actor en esta etapa. Un delirio total que muestra la ceguera ideológica de los grupos que hoy manejan el país.

Guste o no. CFK muestra hoy una intención de votos cercana al 40 %  en la provincia de Buenos Aires y una proyección nacional que estaría cercana al 27 % y creciendo.

Es probable que como dicen algunas encuestas tenga un techo electoral, producto de 12 años de gestión y el desgaste por medio de la calumnia, la mentira y la injuria de una prensa hostil y también la persecución por parte del Poder Judicial al servicio del gobierno y las corporaciones. Pero también los sondeos  vienen mostrando un lento, pero persistente crecimiento en su imagen al calor de la crisis, siendo la única figura que capitaliza la caída del gobierno.

Igualmente, en cualquier de los dos casos CFK es y será en 2019 un actor central de la política argentina, siendo candidata o gran electora en una fuerza opositora.

Algunos  gobernadores peronistas, apremiados por cajas deficitarias, el pago de sueldos y alguna obra pública han ido acompañando al macrismo. En algunos casos ese utilitarismo de apoyo se vio aceitado por debilidades ideológicas y otros por afinidades  con el modelo macrista. Sin embargo conociendo el ADN peronista, ninguno de ellos acompañara al macrismo al cementerio, seguramente irán despegándose rápidamente, antes que la crisis los arrastre también a ellos. Salvo por ahí Urtubey, que tiene su proyecto atado al macrismo y es más, espera sucederlo, siendo la cara prolija y peronista del ajuste. Según allegados cree que puede capitalizar el descontento y sumar muchos de los votos del macrismo.

Sergio “Ventajita” Massa juega el mismo juego pero intenta despegarse del macrismo, pero seducir al poder económico y las corporaciones que puede ser el candidato del modelo, cuando esta etapa estalle por los aires. El inconveniente de Massa es que se ha convertido en una figura poco confiable. Sus idas y vueltas, sus errores políticos, lo han hecho perder posiciones.

Larreta, Vidal y el, por ahora el caído en desgracia, Marcos Peña, son las figuras alternativas que tiene el macrismo de cara a las elección  de  2019.  Podrían serlo si se llegara a 2019 con cierta normalidad, sin embargo puede que una crisis se los lleve también a ellos,

Hay muchos jugadores en danza pretendiendo la presidencia dentro un espacio peronista opositor, Sola, Rodriguez Saa, Rossi, De la Sota, Capitanich, etc, pero juegan el juego que CFK les deja jugar. Cualquiera de ellos necesita su bendición para serlo.

Si CFK no es candidata, ¿sus votos son transferibles a algún otro candidato que ella apoye?, difícil saberlo, porque el kirchnerismo duro tiene un componente cerrado y sectario, pero el grueso es peronista y este electorado tiene una mayor fidelidad y verticalidad con la figura del líder.

2019 está muy lejos y la crisis demasiado cerca, cualesquiera sean tiempos futuros, viviremos  la lenta  agonía del proyecto macrista, y un  seguro triunfo de una alianza opositora, capaz de cabalgar la crisis y empezar a restaurar los daños que esta gestión causo al país y a su gente.

La política es construcción humana, por lo tanto esa alianza opositora amplia, que pueda tomar el gobierno pero sobre todo gobernar después, está todavía en pañales, si bien esta todo dado, las grandezas y las miserias humanas también juegan y condicionan la política.

11 de julio de 2018

 
 
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Nick
 
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