0:01 hs. | Martes 20 de Noviembre de 2018
info@politicahoy.com.ar  
   Inicio   
    Politica    
    Provinciales   
    Municipales   
    Internacionales   
    Opinión   
    Arte y Cultura   
    Economía    
Opinión. Sergio Doval
La trágica similitud entre MSCI y Nigeria vs Islandia
22.06.18. "¡Basta papá! ¡Ya sé lo que me querés decir!".
 
 

"¡Basta papá! ¡Ya sé lo que me querés decir!".

Yo acababa de dar play, por centésima vez, a Cerati y la Negra Sosa cantando Zona de Promesas: "Tarda en llegar y al final hay recompensa" decían a dúo.

Era mi mantra para cuando Felipe se frustraba, cuando no le salía algo. Lo usaba cuando tenía que mostrarle que eso que le pasaba, era el producto del hacer. Que el tiempo, la dedicación y, sobre todo, el esfuerzo, traerían los resultados, si había un objetivo claro.

 Este país depende del humor de los mercados para que el dólar se dispare o baje, así como depende de la calificación de MSCI para que todo vuelva a ser tan prometedor como antes

No he ganado el Quini, ni desarrollado una app que descargaron millones de usuarios. No me descubrió un cazatalentos ni me convertí en la siguiente promesa de una multinacional. Todo lo he logrado a través del esfuerzo. Ladrillo sobre ladrillo. Esfuerzo constante, a la vieja usanza. Como tantos argentinos.

Sin embargo, hoy me doy cuenta de que estoy educando a mi hijo en un país que vive exactamente al revés de lo que intento inculcarle. Este país depende del humor de los mercados de capitales para que el dólar se dispare o baje, así como depende de la calificación de MSCI para que todo vuelva a ser tan prometedor como antes.

 Así como MSCI devolvió la esperanza a la economía argentina, hoy nos la puede devolver Nigeria o Islandia, o los dos al mismo tiempo

¿Como puede ser que todo se deba a los factores externos? ¿Qué clase de proyecto construimos si no depende de nuestro esfuerzo, nuestra dedicación o nuestra pasión en base a los proyectos que nos planteamos? ¿Qué clase de país ideamos, que sin importar lo que hagamos, terminamos en manos de personas que ni siquiera saben lo que es el dulce de leche?

Escribo estas líneas con miedo. Miedo de que mi hijo descubra la falta de coherencia entre lo que digo y lo que el contexto dicta. De que un día termine explicándome que el esfuerzo puede ser válido, pero en esta tierra rioplatense no importa tanto eso como que los de afuera quieran que el proyecto avance, que los sueños avancen, que la vida avance. Porque en nosotros no hay bases, no hay consensos, no hay definiciones de jerarquías ni de prioridades. Así como MSCI devolvió la esperanza (al menos en términos bursátiles, hay que ver si al bolsillo de la gente) a la economía argentina, hoy nos la puede devolver Nigeria o Islandia, o los dos al mismo tiempo, en el plano futbolístico.

 Las instituciones y los líderes de nuestro país se entregaron a resultados momentáneos, perecederos, sin proyecto ni consenso

Hasta la recurrente frase que digo a mi hijo: "No me importa si te sacaste una mejor o peor nota que tus otros compañeros, lo que me importa es que vos hayas hecho lo mejor que podías hacer" hoy suena ridícula, casi romántica… naif.

Las instituciones y los líderes de nuestro país se entregaron a resultados momentáneos, perecederos, sin proyecto ni consenso. Ni la política ni el fútbol son tan distintos; ni la justicia ni la educación. Se debe volver a construir un país en que se planifique donde poner la semilla y después darle el tiempo suficiente para que el tronco crezca. Puede no ser lo más bello o rápido, pero definitivamente es aquello que permite a la copa del árbol sostenerse y lucirse.

 Cada vez que nos atamos a un factor externo, incontrolable, como un paso ineludible en la obtención de nuestros objetivos, es porque tenemos un serio problema de proyecto de país

Hoy 7 de cada 10 argentinos cree que el país no es confiable. Mientras no pensemos en revertir eso, no habrá esfuerzo que signifique una clara recompensa. Porque no habrá proyecto consensuado, ni responsables asignados. Solo habrá esperanza, expectativa de que venga lo mejor, que es todo lo contrario a la cultura del esfuerzo detrás de un objetivo, sea cual fuere: conseguir un techo para nuestra familia, ser mejores profesionales, viajar o desarrollarnos como personas. Porque en esa cultura, la que todos los días intento inculcar a mi hijo, no hay destino previamente escrito ni mayor responsable que uno mismo del futuro que nos tocará vivir.

Si no entendemos que cada vez que nos atamos a un factor externo, incontrolable, como un paso ineludible en la obtención de nuestros objetivos, es porque tenemos un serio problema de proyecto de país, de equipo y/o de organización, las consecuencias serán inevitables; como dijo José Hernández, siempre "nos devorarán los de afuera".

Hoy a las 12 hs, el futuro de algo que anhelamos, estará nuevamente en manos de otro. Ojalá que, si la suerte está de nuestro lado, empecemos a aprender la lección.

*El autor es Director de la consultora Taquión

https://www.infobae.com/opinion/2018/06/22/la-tragica-similitud-entre-msci-y-nigeria-vs-islandia/
 
 
   ENVIAR COMENTARIO (El cual será evaluado)
 
Nick
 
E-mail
 
Comentario

 
     
Ingresar el número de la siguiente imagen para que el comentario se envíe correctamente