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Opinión. Elecciones 2017
Dos países, dos modelos enfrentados…
16.08.17. Por primera vez en la historia argentina la oligarquía, las corporaciones mediáticas, las grandes empresas trasnacionales, en suma todo el poder económico, mediático, financiero ha consolidado un partido político propio, que represente sus intereses y su proyecto de país, un partido político que les permitió hacerse del gobierno a través de elecciones libres en el 2025, que sus “ceos” sean los funcionarios estatales y si algo queda claro a partir de las ultimas paso se va consolidando como un partido nacional.
 
 

Si vemos el mapa del país a través de los resultados veremos en el centro del mismo, donde está la pampa húmeda, la zona agropecuaria más rica del país una gran mancha amarilla, que va desde el fin del  tercer cordón del conurbano hacia el interior de la pcia de Buenos Aires,   La Pampa, San Luis, Mendoza, Córdoba,  sur de Santa Fe, Entre Ríos, etc. Allí el triunfo de Cambiemos fue notorio y en algunos lugares por altos porcentajes. Gobernadores tradicionales como Rodríguez Saa en San Luis,  Verna en La Pampa o el Movimiento Popular Neuquino fueron derrotados por el macrismo. 

Es notorio como quedan demarcados dos países: el centro sojero, agropecuario, gran ganador de este modelo económico y  el conurbano bonaerense como en Rosario y el gran Rosario, centros urbanos de fuerte concentración popular e industrial, los perdedores de estos dos años. 

Los resultados “provisorios” de la elección de la provincia de Buenos Aires parecen indicar un triunfo de Cristina Fernández de Kirchner. Más allá de la manipulación evidente en la carga de datos y la sospecha creciente de un fraude electoral, mediante el manejo de datos. Muestra un fuerte apoyo de esos sectores populares del conurbano y del resto de la provincia agredidos por el ajuste hacia la figura de CFK, e identificados con una entidad, cada vez, más nítida.

 CFk tuvo, por los menos hasta ahora, un 36 % de los votos de los bonaerense, más o menos lo que indicaban las encuestas previas. Según esas encuestas, o la mayoría de ellas, CFK, 35/36%, Bulrich, 29/30% y un Massa en un 20%. Sin embargo la polarización y los errores estratégicos de Massa lo llevaron a perder un 5 % que se fueron hacia el macrismo, llegando a una mayor cercanía, no esperada. 

Esta victoria, muestra que el proyecto nacional está vivo, que tiene su base en los sectores más vulnerables y agredidos por el modelo de ajuste permanente. Sin embargo también quedan en claro las limitaciones de la construcción Kirchnerista. La figura y lidereazgo de CFK, dentro del movimiento nacional es indiscutible, sin embargo no alcanza para romper la hegemonía  macrista.

El kircnerismo buscó y se basó en una estrategia puramente electoral, que mostro sus limitaciones. Se subestimo al adversario, creyendo que un puñado de votos puede torcer la voluntad de la derecha argentina. Esta derecha hegemónica que fue capaz de las atrocidades más sangrientas, como la conquista del desierto, las masacres de criollos luego de su consolidación en el poder luego de las guerras civiles, o los golpes sangrientos del siglo XX se va acobardar y respetar un resultado electoral adverso. El circo mediático armado el día de las Paso, para ningunear la victoria de CFK, la manipulación de datos y cargas muestra que no tienen demasiados límites éticos ni morales. 

El movimiento nacional debe dar una batalla en todos los frentes, incluido el electoral, la verdadera y la gran batalla se debe dar en las calle, en la fábrica, en el barrio, en la Universidad, dando la discusión y el debate, pero construyendo poder popular. Solo un pueblo organizado y movilizado nos permitirá volver a ser gobierno y revertir estas políticas conservadoras. 

Hay que seguir ampliando Unidad Ciudadana, en necesario volver a pensar en construcciones dentro del concepto movimiento nacional, un frente social, político, económico, cultural, un “contrapoder”, que pueda enfrentar al bloque hegemónico. Un frente puramente electoral mostro que no alcanza.

No nos cansaremos de repetir que no existe un proyecto nacional sino no se suman a él los sectores obreros organizados, los movimientos sociales, el empresariado nacional, sectores de la iglesia, a los gobernadores en un nuevo pacto federal, etc. y todas las alianzas posibles que sumen voluntades para dar las batallas que vienen.

Si pensamos que  2 de 3 argentinos rechazan las políticas neoliberales, vemos que hay un espacio importante para crecer. La polarización entre dos fuerzas antagónicas, muestra la falsa opción de una avenida del medio, los bajos numeros de Massa, Lousteau, Randazzo y varios gobernadores son muestras evidentes del fracaso de esta estrategia. 

No hay espacio hoy para tibios,  ni para políticos cobardes. Hoy como a lo largo de nuestra historia existen dos proyectos antagónicos, el proyecto de la oligarquía agropecuaria, aliada  a los sectores financieros y del capital concentrado y por el otro a los sectores populares, la clase media, lo que queda en pie del empresariado nacional, etc. 

La larga e histórica lucha entre pueblo-oligarquía, ha llegado a un punto de confrontación extremo, donde no hay espacios para opciones terceristas o neutrales. 

En síntesis dos países, dos modelos en lucha. 

Antonio Muñiz 

Agosto 2017

 

 
 
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