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Opinión. Antonio Muñiz
El día después de mañana….
26.03.17. El gobierno se debate entre su propia impotencia, sin liderazgos fuertes, su falta de planes alternativos y la incompetencia de muchos funcionarios, que solo ven al estado como un vehículo para hacer negocios. Así deambula como autómata desde hace meses, sin ideas y sin posibilidades de retomar la iniciativa.
 
 

Mientras tanto los números de la economía son cada vez más preocupantes. Más allá del voluntarismo de Duvjone y su desesperación de dar buenas noticias, aun falseando datos y números del INDEC, como si con solo “tirar” buena onda y el esperar cosas buenas, la realidad  mejorara.

La única realidad es que no hay signos de recuperación, no hay “brotes verdes”. Por el contrario todo parece indicar que la recesión con alta inflación seguirá por todo el 2017, caída de todos los índices de actividad y consumo y fuerte aumento de los índices de pobreza y desocupación.

Y como si esto fuera poco el combo se cierra con un endeudamiento acelerado a tasas altas, un dólar retrasado y una bicicleta financiera que como toda burbuja tiene fecha límite. Cuando los participantes grandes quieran salir arrastran a los más chicos y se produce una corrida hacia el dólar, con una crisis económica financiera peor a la del 2001

 Estamos en el Titanic, viajando hacia el abismo conducidos por un Capitán y una tripulación incompetente.

La “oposición” política y gremial también estuvo sin rumbo, haciendo seguidismo del ejecutivo o un oposicionismo verbal, pero por acción u omisión avalo todas las políticas del ejecutivo.

¿Tiene fecha la crisis?

 Es difícil saberlo, pero a priori vamos a un desenlace rápido, acuciados además por la crisis internacional y la nueva arquitectura mundial que viene diseñando Trump. Los vientos en el mundo soplan en contra de este modelo económico. Pero parece que muchos todavía no se dieron cuenta.

El macrismo genero la idea de “pesada herencia”, como la que le habría dejado el gobierno de CFK y así justificar las políticas de ajuste brutal que está aplicando.

Nadie parece percatarse que este gobierno dejara una herencia pesada, muy difícil de resolver, igual o peor que la crisis del 2001. EL daño dependerá del tiempo que puedan aplicar sus políticas. A más tiempo mayor será el daño en el tejido productivo, económico y social que dejen y más difícil será la reconstrucción.

Hoy la sociedad está más organizada, con mayor conciencia política, hay redes sociales surgidas en los dos mil, que funcionan y se movilizaron rápidamente contra el modelo, superando a la dirigencia política y gremial.

Fueron esas organizaciones y redes sociales más la militancia movilizada las que fue rompiendo este quietismo. La marcha de la CGT, fue quizás el hecho político que produjo un quiebre, obligo a la dirigencia gremial a ir a un paro general el 6 de abril, aun contra su voluntad. La lucha de los gremios docentes, con marchas masivas, es otro ejemplo. Marzo fue un mes de movilizaciones opositoras masivas.  El gobierno perdió la calle y  abril y mayo pueden seguir siendo meses de alto conflicto social en la medida que empiecen las paritarias con los gremios más importantes.

¿Es probable en este escenario llegar a las elecciones con un gran conflicto social y en medio de una crisis económica financiera profunda?.

Es difícil hacer futurismo en escenarios de tan alta volatilidad, pero la historia muestra que estos procesos de crisis generan situaciones no siempre manejables y  salidas no siempre predecibles.

Por ello es fundamental que el peronismo  y las fuerzas populares se organicen y comiencen a pensar en el “día después”

Existen varios “tanque de ideas” dentro del peronismo pero todas o casi todas están volcadas a analizar y justificar lo  hecho en la década ganada.

 No está mal en sí mismo, pero el momento requiere acción política y construcción de modelos y agendas futuros.

Dejemos la historia a los historiadores y volvamos a tener la iniciativa política. Dejar de lado las internas del pasado y  avanzar en una construcción que pueda dar respuesta a las demandas sociales.

El país que deje Macri, será un país en ruinas, con sectores productivos totalmente quebrados como la industria liviana, las economías regionales, con alta desocupación y muy altos índices de pobreza e indigencia. Agravada como siempre en los modelos neo liberales por un alto endeudamiento externo, que funciona como ancla y traba a cualquier proyecto de autonomía.

¿Qué hacer?

No hay recetas para estos tiempos de crisis, algunas lecciones que nos deja la historia y algunas intuiciones.

La crisis se acelera además porque cada medida equivocada del gobierno termina echando leña a la situación.

Macri - Vidal  hablan de dialogo, sin embargo se empeñan en una ”guerra” contra los sindicatos, en especial contra Suteba y sobre todo en la figura Baradel. Por otro lado Duran Barba habla de una envestida destituyente del kirchenrismo. Por supuesto cantinela levantada por el periodismo militante del Pro. Esta política  muestra debilidad en el gobierno y sobre todo ceguera política sobre lo que pasa en la sociedad,

La falta de un diagnóstico correcto al  asumir, un programa económico financiero pobre y mal  instrumentado, incapacidad en la gestión de muchos funcionarios y una lógica rapiñera, saqueadora de los recursos del estado hacia sus empresas, fueron creando una crisis donde no la había.

El camino nos lleva al abismo pero lo peor es que no tienen Plan B.  Según algunos funcionarios “hicimos lo que teníamos que hacer, ahora queda esperar los resultados”. O sea no hay correcciones, ni cambio de rumbo posible.

Con esta lógica de conducción de toda la primera línea del gobierno el resultado es claro y siniestro, un ajuste permanente, maquillado un poco hasta las elecciones de octubre, y con más profundidad a partir de allí. No hay error, este es el programa, no lo van a modificar y nos lleva inexorablemente a una crisis económica – financiera y social.

El peronismo y toda la oposición deben comenzar a retomar la iniciativa política, está demasiado metido en una interna electoral, discutiendo candidatos en vez de discutir políticas y programas de gobiernos.

Es necesario que comencemos a preparar un  plan de gobierno post crisis, con las medidas a aplicar de inmediato, que permitan la  reconstrucción de la país y al mismo tiempo hay que formar equipos técnicos políticos preparados y listos para ocupar lugares de gestión, que puedan poner en marcha rápidamente los resortes del estado.

El gobierno macrista es una prueba de que no se pueden improvisar funcionarios, que se necesitan cuadros que conozcan la lógica del estado. No hay tiempo para funcionarios que vengan a aprender, porque se pierden meses en ese proceso y el estado no funciona. El kirchnerismo también pago un alto precio por no tener esos equipos técnicos políticos capacitados.

El peronismo es el partido mayoritario en la oposición,  tiene historia y cuadros dirigenciales que otros partidos no tienen, cuenta con la praxis política para encabezar la etapa.¿

Es claro que solo el peronismo no alcanza, que debe ser eje de un frente más amplio. Es  necesario reunir  a su alrededor un frente nacional, amplio y convocante que pueda asumir las responsabilidades del estado y sobre todo  afrontar rápidamente con medidas concretas la reconstrucción del país.

Se va a  necesitar construir un liderazgo fuerte que pueda aglutinar tras si las fuerzas productivas y los recursos humanos y materiales para poner en marcha la actividad productiva, asistir rápidamente a aquellos sectores hoy agredidos y dejados de lado por el actual modelo, las economías regionales  y sobre todo generar trabajo para los sectores populares, hoy excluidos. La única salida a la pobreza es el trabajo.

Ese liderazgo  del que hablamos no es necesariamente una persona, sino un proyecto de país que sume a las mayorías, con voluntad de poder, que enfrente a las corporaciones  oligárquicas, mediáticas y económicas. Un frente  que tenga vocación fundacional, de desmontar a la vieja Argentina moldeada en la estructura legal y económica del Liberalismo,  y construir una nueva Patria para todos, sobre bases sólidas y duraderas. Por supuesto que siempre en política se termina en nombre propios que sintetizan y encarnan el proyecto, pero el líder es el pueblo organizado, movilizado  y empoderado en defensa de sus derechos.

Debemos pensar y  planificar  la Argentina para los próximos 50 años, buscando en nuestra raíces e historia, pero lanzados al  futuro, Insertos en un mundo caótico y cambiante, Pensar situados en el aquí y ahora, desde nosotros y nuestra historia  construir nuestro futuro.

 

 

 
 
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