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Opinión. Por Alfredo Silletta.
En el peor momento de Macri, el peronismo erró el camino
30.11.16. En la peor semana de Mauricio Macri, la dirigencia del peronismo se olvidó de rematarlo -como se dice en el boxeo- para enfrascarse en peleas internas y absurdas que debilitan al movimiento naciona
 
 

En los últimos días hubo demasiado ego en los dirigentes que se olvidaron que, sin unidad y proyecto político, el oficialismo puede volver a ganar las elecciones del próximo año con lo cual ya no serán cuatro sino ocho años de gestión, que dejarán al país en un retroceso político y social que costará mucho volver a recuperar.

El primer cruce se produjo el viernes 18 de noviembre cuando los movimientos sociales junto a la CGT llamaron a una movilización en Plaza Congreso para exigir la aprobación de una Ley de Emergencia Social. La Cámpora publicó un documento donde cuestionó el encuentro y señaló que la protesta apunta “a obtener medidas paliativas, pero no ataca las causas de fondo que empeoraron la situación de los trabajadores, que radica en el modelo económico del gobierno de Mauricio Macri”. Además de cuestionar que la movilización se haga en Congreso y no en Plaza de Mayo.  Hay que subrayar que en esa movilización Juan Carlos Schimid, el dirigente de la CGT, cuestionó a quienes “saquearon las conquistas y multiplicaron los pobres en nombre del peronismo o de no sé qué proyecto renovador”, en alusión al kirchnerismo. Un discurso comprado de Clarín, cuando nadie puede negar que los 12 años de Néstor y Cristina fueron los mejores para los trabajadores, luego de la década de Juan Domingo Perón. Demasiadas mezquindades.

La segunda pelea, sin ton ni son, en el medio de la derrota de macrismo, fue la pelea entre La Cámpora y Diego Bossio, que sirvió de excusa para estar en la tapa de todos los medios hegemónicos en vez de reconocer que el macrismo había sido derrotado por los movimientos sociales, el impuesto a las Ganancias y la Reforma electoral. Perder tiempo con Diego Bossio que la “única” propuesta que tuvo en todo el año fue que “habría que cambiar la capital de la provincia de Buenos Aires a Mar del Plata porque tiene lindos hoteles” es un sin sentido. Bossio no puede juntar dos seguidores por lo cual ignorarlo es lo mejor que se puede hacer.

La tercera pelea se produjo a partir de un artículo de Horacio Verbitsky en Pagina/12 donde cuestionó el acuerdo entre los movimientos sociales y el gobierno para que se concrete el compromiso que “prohibiría” la realización de movilizaciones. Un Verbitsky donde diferencia a los “conciliadores y los encarcelados” en relación a Milagro Sala.

Juan Grabois, el dirigente social más cercano al Papa Francisco, le respondió duramente a Verbitsky señalando que es un periodista que recibe dinero de la Fundación Ford y el British Council, el National Endowment for Democracy y en la época de la dictadura de la Fuerza Aérea. “Nos habla de garrote pero en los últimos 40 años, este guerrero no recibió un sólo rasguño del “enemigo”. Ni en la dictadura, ni durante el menemismo, ni en la crisis del 2001 y por supuesto tampoco en estos doce meses dónde la “conciliadora” CTEP tuvo al menos un centenar de presos y heridos en distintas provincias”.

Como ha señalado Emilio Pérsico es facil criticar “a los movimiento sociales con el estómago lleno” pero hay que señalar que hay dirigentes del Movimiento Evita que en los últimos meses critican mucho el gobierno anterior y se “desviven” por Sergio Massa, el candidato suplente del establishment si se cae Macri y hombre de la embajada de Estados Unidos.

El peronismo debería aprender de su pasado. Las peleas en los sesenta entre los leales al general Juan Domingo Perón  y los neoperonistas que afirmaban que  “para salvar a Perón, hay que estar contra Perón”. O aquellas de los años setenta entre Perón y los Montoneros, que por dar un ejemplo, cuando la CGT llamó a una movilización en 1975 contra Celestino Rodrigo la cupula de Montoneros no quiso participar, pero sus bases igual fueron a la plaza de Mayo junto a los sindicatos que ayudaron a que Rodrigo y López Rega dejaran el poder.

Estas y tantas peleas más deberían servir a los dirigentes actuales en pensar que el enemigo no esta entre los compañeros sino en las políticas neoliberales de Mauricio Macri.

Para el final queda la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la única dirigente que intenta sumar para crear un gran frente nacional.

El proximo 7 de diciembre irá a un acto de grupos kirchneristas al microestadio de Ferro. Alli sería muy bueno que continue su propuesta de sumar y no dividir al movimiento nacional.  Como decia Perón, en el historico reportaje de Pino Solanas y Octavio Getino en 1971 sobre el rol de conductor: “La conducción debe ejercer sobre todas las fuerzas –sin violencia– su acción persuasiva, que es lo que trato de hacer yo. Es decir, que el que conduce el conjunto debe ser una suerte de Padre Eterno que bendice urbi et orbe, e influencia a todos para que esa bendición los alcance en forma de encaminarlos hacia el objetivo, y desviarlos de los objetivos sospechosos que sostienen intereses parciales… Lo estratégico, toma el conjunto de las operaciones. Yo en este momento soy el conductor estratégico…”

La unidad con propuesta es fundamental para que el peronismo gane las próximas elecciones y le diga basta a un presidente que gobierna para los ricos y no para el pueblo.  Como dijo en las últimas horas Lula da Silva “es fundamental que se renueven los discursos, crear nuevos programas que despierten sueños y esperanza en los jóvenes, que evolucionaron, que estudiaron, que no tienen un buen empleo. Y si logramos hacer eso vamos a reconquistar la victoria en nuestros países, estoy convencido”.

 
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