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Los alimentos se caen de la góndola: el consumo está en niveles de la crisis de 2001
17.11.16. El plato más argentino, la carne, se compra a cuentagotas. Alimentos y bebidas de desploman tanto a nivel de producción como de consumo por inflación y pérdida del poder de compra de los salarios.
 
 

Comer, ese derecho humano tan básico que un tercio de la población mundial no puede ejercer en los mínimos parámetros que indica la Organización Mundial de la Salud y que es la variable de ajuste de toda economía que está en crisis. Como la Argentina, que inició sin prisa y sin pausa un proceso de estanflación (inflación alta y caída de la actividad económica) que arrancó con una devaluación del 40% de su moneda en la administración Macri y se empezó a llevar puestos todos los indicadores de consumo. Por eso, entidades y empresas aseguran que la compra de alimentos caerá al menos 5% este año y que los niveles de compra están en los de la peor crisis de la historia económica argentina, la de 2001.

El diagnóstico es ratificado por indicadores que permiten entender cuánto se achicaron la dieta y los bolsillos criollos. En un informe reciente, la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) revela que, en el período enero-agosto, la producción de alimentos en volumen retrocedió 4,8% comparada con igual período de 2015. Además, el 70% de los sectores representados en la industria de alimentos y bebidas mostró caídas en lo que va del año y las ventas se contrajeron 5 por ciento.

Pero, si se toma un producto emblema de la mesa nacional, la cosa se pone peor. En lo que va del año, los argentinos comieron cada vez menos carne, en paralelo con el aumento de su precio, hasta marcar un retroceso del 8,3% en las cantidades consumidas. La ingesta de carne vacuna se ubicó en el promedio de los primeros diez meses en 55 kilogramos/año per cápita, según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

Este nivel es el segundo más bajo de los últimos 16 años, apenas encima de los 54,5 kilos de 2011. En contraposición, la CICCRA calculó que las exportaciones de carne en diez meses crecieron alrededor del 16,2% interanual, mientras que, en ese lapso, bajaron los niveles de faena y producción. Para entender este indicador, la ecuación es sencilla: fueron beneficiados los grandes productores para exportar en dólares, al tiempo que resultó descuidado el mercado interno de consumo.

En criollo: si me dejan, vendo más afuera y lo que me obligan en el mercado interno que lo compre más caro el que pueda.

En paralelo, los farináceos, esos productos a los que se echa mano para suplir con volumen lo que no se puede abarcar con el bolsillo, aumentaron sus ventas. Más harinas y menos proteínas, lo que contraindica cualquier dieta equilibrada, sin distinción de clases, credos y razas.

En el sector de la carne, la situación es acuciante. La faena total en los primeros diez meses fue de 9,61 millones de cabezas, lo que significa una merma de 6,1% anual "y se constituyó en la quinta más baja de los últimos 37 años tomando el período enero-octubre. Al mismo tiempo, la producción total de carne en octubre cayó 1,6% interanual y en diez meses bajó 5,6 por ciento.

En materia de precios, el valor de la hacienda en pie exhibió en octubre una disminución de 4% mensual. En cambio, el precio en el mostrador la carne vacuna "continuó subiendo a un ritmo del 0,7% mensual y algo similar ocurrió con la carne porcina (1,1%), mientras que la carne aviar registró un salto de 5,5%, constituyéndose en el segundo mayor aumento del año.

LIBRE MERCADO. Laissez faire, laissez passer es la expresión francesa que significa “dejen hacer, dejen que pase” y refiere a una completa libertad en la economía: libre mercado, bajos o nulos impuestos, libre mercado laboral y mínima intervención de los gobiernos. La frase acuñada en el siglo XVIII por el fisiócrata Vincent de Gournay no pierde vigencia en el clásico modelo que se opone al intervencionismo del gobierno en la economia. Historia económica moderna, que le dicen.

Según la Copal, el sector de alimentos y bebidas exportó en 2011 U$S30 mil millones y hoy está en algo más de U$S25 mil, pero con una fuerte incidencia de las ventas a China de pellets de soja, un producto primario muy redituable para los chacareros pero con nula comercialización en el mercado local. Los chinos lo pagan muy bien y lo compran todo, le explica un experto ruralista a Letra P, asesor de una de las gremiales empresarias del sector más fuerte e histórica.

Un informe de la consultora Abeceb sube la apuesta y afirma que el año concluirá con una caída del 7,7% en el consumo de bebidas. Y marca que la producción y el consumo de carne vacuna y pollo están en caída y hay una fuerte crisis en el sector lechero, con cierre de tambos, y en el sector porcino, porque impacta el ingreso de cortes importados, que llegan hasta desde Dinamarca. Y señala que la caída de la demanda se enmarca en un contexto macroeconómico con caída del salario real.

Más descarnado es el diagnóstico que hacen los vendedores minoristas de carne. Afirman que, en la comparación interanual, la carne aviar fue la que mostró el mayor encarecimiento, con 45,6%, en tanto que el valor de la carne vacuna subió 41,9% y el de la carne porcina trepó 31%.

Lo asegura el vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de Capital Federal, Alberto Williams, quien atribuyó la pronunciada caída en el consumo de carne vacuna al "ajuste muy grande y no igualitario" aplicado por el Gobierno, al que le achacó hasta haber tirado "al jubilado al tacho de la basura".

El dirigente argumentó que "subió todo" y "la gente no tiene poder adquisitivo para consumir tanta carne ni para comprar leche, que valía 11 pesos y ya está en 20 pesos".

Williams advirtió: "Hay cosas que dicen lo que pasa. La carne es una, porque es un alimento muy importante, ya que rinde mucho más. No hay nada que se asemeje a la carne para rendir en las comidas".

Según datos del Indec, en octubre, los precios de alimentos y bebidas sufrieron un incremento del 1,5% comparado con el mes anterior. Es una realidad que los consumidores comprueban desde hace meses cada vez que hacen sus compras.

El relevamiento de precios que realiza Consumidores Libres indica para octubre que el listado de 38 productos seleccionados arrojó un aumento de precios del 1,44% comparado con septiembre y un acumulado de 32,62% en los primeros diez meses del año. “Hay una disminución del consumo de carne vacuna en lo que va de 2016 por los aumentos y un incremento del consumo de polenta y harinas, artículos más baratos”, destaca Héctor Polino, titular de la entidad.

La consultora CCR indica que las ventas en octubre “fueron bastante flojas” y que, de acá hasta fin de año, las cifras seguirán bajas por el descalce entre salarios y precios, con ingresos que crecieron 10% menos que la inflación.

Los números se pueden mirar y leer de distintas maneras, pero, cuando todos apuntan para abajo, indican la caída abrupta de uno de los motores de la economía en los últimos 15 años. Todo indica que, por ahora, el granero del mundo no puede encontrar una fórmula para darles de comer, a precios ventajosos, a sus propios ciudadanos.

Por: Diego Estévez | Para Letra P
 
 
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