3:39 hs. | Sábado 21 de Julio de 2018
info@politicahoy.com.ar  
   Inicio   
    Politica    
    Provinciales   
    Municipales   
    Internacionales   
    Opinión   
    Arte y Cultura   
    Economía    
Opinión. Juan Jose Balatti Rozado
Ni bono ni huelga, un nuevo sistema.
06.11.16. Si permanecemos en el viejo sistema sin soberanía política, con dependencia económica es imposible la justicia social. Dentro del viejo sistema ni el hombre, ni la comunidad pueden realizarse, la felicidad y la grandeza son inalcanzables.
 
 

El sistema iniciado por Perón en 1945 continúa aconteciendo en el mundo. La revolución acontece, los cambios estructurales acontecen, para ponerse de acuerdo la evolución de la humanidad.

El viejo sistema nacido de los acuerdos de Bretton Woods al finalizar la segunda guerra mundial, con centro de conducción en Wall Street y la City de Londres, con FMI y Banco Mundial, con Bancos Centrales a imagen y semejanza del de Inglaterra, con grandes bancos especulativos, con la ideología del libre mercado, con el dólar como mercancía que esta derrumbándose, es la causa de la actual situación mundial y argentina. Es un sistema basado en la geopolítica de dominio, donde sólo gana uno. Este sistema ha sido superado por la evolución de la humanidad.

Dentro de este sistema, en vías de extinción, no hay solución, ni con bono ni con huelga. La única y verdadera solución es un nuevo sistema continuador del iniciado en la revolución justicialista interrumpida en 1955. Esta revolución formo parte de la evolución de la humanidad, evolución que continuó a pesar de la interrupción local por que “horno no estaba para bollos”.

Hoy nos encontramos que la mitad de la población mundial está creando un nuevo sistema basado en la cooperación entre naciones soberanas, con un banco de inversión y desarrollo para la infraestructura y bancos de crédito, desarrollo científico-tecnológico, innovación productiva, con menos pobres, camino al dominio creativo del espacio, en fin una nuevo sistema entrado en el hombre y en las naciones, en el cual “todos ganan”.

Ni bono ni huelga, primero entender que “la injusticia de la concepción socio-económica del capitalismo reside en la indignidad de una realidad, en que la vida del trabajador depende de la voluntad del capitalista cuya propiedad individualista de los medios de producción, no obstante ser fruto del esfuerzo de un grupo social, le ha otorgado de disposición exclusiva no solamente sobre la totalidad de las utilidades que son el resultado del esfuerzo mancomunado y jerárquico de un grupo laboral, sino incluso sobre las condiciones materiales del propio trabajo.

Efectivamente, siendo la propiedad de los medios de producción la empresa productiva, la resultante del esfuerzo de un grupo laboral técnico que la dinamiza haciéndola producir según las necesidades reales de una comunidad nacional, la concepción capitalista la ha orientado exclusivamente hacia el lucro individualista.

De esta manera, los usufructuarios de la misma no solamente ejercen un escamoteo sobre el grupo productivo, o sea la Empresa que la produjo, sino además, convertidos en factores de presión en virtud de su poderío económico, se pueden proyectar sobre el Estado para convertirlo en instrumento de sus intereses de clase.

El Estado puede perder así su naturaleza política sintetizadora del conjunto nacional y transformarse en órgano clasista controlado por los detentadores de los poderes económicos. Todo adquiriría una finalidad economicista: lo jurídico, lo político, lo social y hasta lo cultural pasarían a ser meros apéndices de una sociedad plutocrática. La actividad económica, además de responder a los intereses de las oligarquías agrarias, industriales y financieras, como sus únicas metas son los fines de lucro, crea en la comunidad expectativas y entusiasmos artificiosos y artificiales, obligando a consumir bienes innecesarios y hasta perjudiciales al conjunto nacional. La propiedad individualista de los medios de producción, ni funciona en provecho de sus miembros integrantes, ni tampoco en provecho o en función de la comunidad. Observamos por lo tanto, también en este tipo de propiedad, la necesidad de ponerla en función social, o sea una función del grupo que da la vida y en función de los intereses de la economía social de la Nación Argentina. Despuntará así la presencia de una propiedad social reorientada según su verdadera naturaleza y función”. Esto, sin hablar del sistema bancario usurero, exige la creación del nuevo sistema. 

De esto no se habla, peor es que esto no se piense. Del laberinto se sale por arriba. Y la dirigencia gremial en este caso, como también las otras, deberán convencerse que “dentro del sistema nada y fuera del sistema todo”. Dentro del viejo y caduco sistema, por izquierda o por derecha sólo se alcanzará ser parte del mismo y no tendrán solución los problemas que el mismo sistema produce.

Ni bono ni huelga, para solucionar las necesidades del pueblo, un nuevo sistema como el que aconteció en Argentina con Perón y hoy acontece en Eurasia.

 
 
   ENVIAR COMENTARIO (El cual será evaluado)
 
Nick
 
E-mail
 
Comentario

 
     
Ingresar el número de la siguiente imagen para que el comentario se envíe correctamente