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Opinión. Educación
Entrevista a la legisladora electa y educadora Laura Marrone
15.10.16. "Las verdaderas causas del retroceso de la educación en nuestro país tienen que ver con la pobreza"
 
 

M.H.: Ha habido muchos casos de niños que se quedaron sin escolaridad en nivel inicial, incluyendo a los chicos en Sala de 5. Este tema se da en un contexto donde ha crecido el número de alumnos en las escuelas privadas, se han invertido 6.700 pesos por alumno en ese sector. Actualmente los niños en escuelas privadas en Capital Federal representan el 50% del total, 1 de cada 2, cuando en el resto del país es del 20%.

En el caso de los secundarios privados, directamente tienen más alumnos que los colegios públicos, el último censo muestra que hay un 50.7% de estudiantes en entidades privadas. Paralelamente a esta situación ha habido una baja del presupuesto para educación en la Ciudad de Buenos Aires, sabemos que es una de las ciudades más ricas de América Latina, sin embargo, ha disminuido su presupuesto para educación en proporción a los recursos un 17% mientras que en el resto de las jurisdicciones, entre 2007 y 2014, se aumentó un 10%. Si comparamos con el conjunto de las provincias en ese período, el porcentaje de transferencia al sector privado disminuyó un 2% mientras que para la Ciudad de Buenos Aires aumentó un 6%, lo que representa el 16.7 del total del presupuesto educativo en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que en el resto de las jurisdicciones representa el 12%. Tenemos otro combo con la inscripción online, no se puede cubrir toda la demanda en la escuela pública, tenemos un aumento de los alumnos de la escuela privada y una baja del presupuesto educativo.

 

L.M.: Voy a sumar algunas precisiones, en primer lugar el porcentaje de la privatización de la educación en la Argentina es del 29%. Esa cifra del 20% la dio Axel Rivas la semana pasada en la Legislatura pero no corresponde a la lectura del anuario estadístico de 2014 que es el último que está en la web del Ministerio de Educación. Por otro lado, efectivamente la Ciudad de Buenos Aires tiene casi el 50% de educación privada. Esto no es nuevo, hay que reconocer con honestidad que no es algo que habilitó exclusivamente la gestión del PRO, pero lo más alarmante es la tasa de crecimiento de la educación privada en el resto de las provincias.

 

Podríamos decir que la Ciudad de Buenos Aires ha alcanzado un techo, en cambio en el resto del país la tasa de crecimiento es muy grande, por ejemplo, en Provincia de Buenos Aires ha pasado del 30 al 35% y en el conurbano está en el 40%. Es realmente preocupante, comparando con Chile que es uno de los países mostrado como el de mayor privatización del mundo que tiene 45%. Estamos hablando de un conurbano que ha pegado un salto muy grande en cuanto a privatización de la enseñanza. Hay lugares donde el problema es mayor aún porque no hay tasa de crecimiento, decrece la educación pública en primer grado que es lo que marca la tendencia. En Catamarca, Santiago del Estero y otras tantas provincias tienen entre el 5 y el 10% de decrecimiento en primer grado, lo que marca una tendencia alarmante.

 

Nos podrán decir los sectores privatistas que las familias tienen derecho a elegir, el problema es que esto está sostenido por políticas de Estado a través de los subsidios a la educación privada que rondan en algunas provincias, como Córdoba, el 30%. La Ciudad de Buenos Aires es tramposa en su forma de medición, porque efectivamente si uno compara el presupuesto total del año pasado y lo que se transfirió a las escuelas privadas, que fueron 8 millones, puede entender que representó el 16%. Sin embargo, si uno entra al presupuesto y analiza qué es lo que efectivamente se destinó al alumno de la educación pública y al alumno de la educación privada, la diferencia es de un 40%. No es de 6.700 pesos como afirma tu fuente, sino 14.000 pesos por alumno a la educación privada subsidiada y 32.000 al alumno del Estado, porque en realidad hay un problema muy delicado en la estructura del presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires y es que el año pasado teníamos algo así como 24.000 millones de pesos para educación aproximadamente, de los cuales 13.000 fueron a las escuelas, el resto lo configuran las transferencias a los servicios privados, toda una parafernalia cada vez más compleja del Ministerio que ha abierto un montón de subsecretarías que se superponen en funciones. Y transferencias a lo nuevo que viene con el PRO, que son los servicios locativos que ingresan a la escuela pública a través de empresas de servicios educativos, por ejemplo, la evaluación Aprender.

 

Hoy hubo una de las rondas, esta vez fue con el FPV y estuvo Daniel Filmus como representante, después te cuento más en profundidad sobre esto. Pero ligando el tema del presupuesto a la inscripción online, acabo de sacar una declaración pública planteando un hecho gravísimo que veníamos denunciando pero que lastimosamente los hechos nos dan la razón, solamente en 4 distritos de la Ciudad de Buenos Aires: el 19 Pompeya-Soldati, 21 Lugano y Villa 20, 20 Liniers y Villa 15 y distrito 13 Mataderos y Ciudad Oculta, va a haber un faltante de 682 vacantes para primer grado, lo que significa 32 secciones de grado si lo dividís por 25 chicos que es lo que un grado debería tener, significan 16 escuelas.

 

Desde el FIT, del que formo parte desde Izquierda Socialista, hace 3 años que presentamos un proyecto para la construcción de 33 escuelas en la zona sur y Retiro, que son donde ha habido crecimiento poblacional. La Ciudad de Buenos Aires demográficamente decrece poblacionalmente, pero en la zona sur, especialmente donde hay villas de emergencia y nuevos barrios, como Parque Patricios y Pompeya donde se están construyendo 3.000 viviendas del Plan Procrear, sin su correspondiente estructura de servicios, léase entre ellas escuelas. Estamos hablando de una zona donde la población se duplicó en los últimos diez años y prácticamente no se han construido escuelas. Este cálculo se saca entre la matrícula que egresa en sala de 5 y las vacantes reales que existen hoy en esos distritos en primer grado. Estoy haciendo una cosa muy sencilla que podría haber hecho cualquier integrante del Ministerio de Educación.

 

M.H.: O contratado una consultora que hubiera llegado a tus mismas conclusiones o a algo parecido.

 

L.M.: Algo que a mí me llevó media mañana y ya me dio este dato alarmante, si tuviera los recursos de tiempo y humanos para llegar a los 21 distritos no sé con qué me encuentro. Y ni hablar de cuando tengamos la proyección sobre el resto de los grados, porque como bien señalaste, en realidad ya el año pasado tuvimos faltante de vacantes muy grave. Lo peor es que no podemos saber cuántas son porque el mecanismo de la inscripción online hace una especie de agujero negro donde ninguna autoridad escolar ni distrital concreta termina de saber qué es lo que le va a tocar hasta marzo-abril. Yo este año me he parado en esquinas de zona sur, con otras compañeras de Ademys para empadronar gente sin vacantes y en junio encontramos familias con dos o tres chicos sin vacantes. Y no solo en nivel inicial.

 

M.H.: También existe este problema en primaria y secundaria.

 

L.M.: Hay centenas de pibes que no pudieron ir a la primaria este año porque no tenían vacantes. Estamos hablando de cosas que no pasaron nunca en la historia de la Ciudad de Buenos Aires y probablemente también en gran parte del país los chicos no pudieron ir a la escuela primaria. El Estado tenía que ir a buscarlos a la casa para que asistieran cuando todavía no estaba instalada la obligatoriedad. Jamás fue un problema que en la escuela primaria no se encontraran vacantes. En la Ciudad de Buenos Aires, que tiene el más alto producto bruto regional del país, que además es una ciudad vampira de la provincia de Buenos Aires porque hay 3 millones de personas que diariamente cruzan la General Paz para brindarle su fuerza de trabajo a la Ciudad de Buenos Aires y a sus empresas pero que no disfrutan ni de sus escuelas, ni de sus hospitales, ni de sus plazas, ni de sus cloacas y se vuelven a su barrio en la provincia totalmente desmantelada de servicios.

 

Esa ciudad es la que se da el lujo de no dar vacantes a sus propios pobladores. Ni hablar de los que quedan afuera en virtud de la inscripción online, porque no le permite inscribirse a quien no tiene domicilio en Capital, entonces no ingresa. Ese trabajador que vino a la ciudad, que le lleva 2 horas volver a su casa, no tiene derecho de dejar a su hijo en una escuela cercana a su trabajo que le permita sacarlo a las 17:30 y hacer ese trayecto de regreso con su niño. Toda esa crueldad pasa en la Ciudad de Buenos Aires que, te repito, tiene el más alto producto bruto regional del país.

 

Rechazo al operativo de evaluación “Aprender”

 

M.H.: Para los próximos 18 y 19 de octubre el gobierno nacional anunció “Aprender” un operativo nacional de evaluación destinado a estudiantes, de carácter obligatorio. Tiene dos modalidades una para tercer grado de primaria y segundo o tercero de secundaria en el área de lengua y matemática, y otra censal para estudiantes de 6º año de primaria y 5º año de secundaria en 4 áreas. Será la primera vez que se registren resultados por provincias y municipios con cuestionarios de auto percepción, respecto a los docentes y estudiantes. A raíz de este operativo de evaluación nacional hay una campaña iniciada por Ademys y otros sindicatos, una campaña de rechazo a este operativo de evaluación nacional. ¿Por qué se han posicionado en rechazarlo? Tengo entendido que la CTERA y UTE no tienen esta misma posición. 

 

L.M.: Así es. Hilando más fino hace 25 años que hay evaluaciones externas en Argentina. Esto se inició en otros países más o menos para la misma fecha, el primer país en aplicarlo fue EE. UU. Es un sistema de evaluación externa estandarizada con preguntas multiple choice. Generalmente son de matemática y lengua pero en este caso se sumó ciencias naturales y sociales.

 

En nuestro país en la década del ´90 durante la presidencia de Menem empezaron los ONE (Operativo Nacional de Evaluación) que eran de carácter muestral, se hacían en determinadas escuelas para tener un diagnóstico de lo que estaba pasando con la educación. Después aparecieron otras, las PISA, que son internacionales y nuestro país las viene aplicando desde 2002. Quien las empezó a aplicar fue Filmus. Es la que más se conoce y dio como resultado una de las estadísticas más preocupantes para nuestro país porque nos ubicó en el lugar 59 de 65 países con un ranking de desplazamiento en relación a un alumno de 15 años de Singapur de 5 años y a uno de Europa de 2.

 

Eso no quiere decir que este tipo de pruebas sirva, pero sí que este tipo de evaluaciones se vienen diversificando, extendiendo y presentando como una forma de diagnóstico significativa. El PRO primero intentó aplicar estas evaluaciones censales en la Ciudad de Buenos Aires a los docentes y fracasó porque desde Ademys dimos una fuerte resistencia. Retrocedió a la evaluación al alumno, con este diseño paso a paso, como dice Elena Duro, la Secretaria de Evaluación Educativa de la Nación, primero los alumnos para llegar después a los docentes.

 

Ademys como sindicato y otros sindicatos docentes, como la Agrupación de docentes autoconvocados de Formosa, los Sutebas multicolor y varios sindicatos más pequeños del país rechazamos categóricamente la evaluación como una forma de pretender un disciplinamiento de la docencia y de lo que se enseña. En el caso de la CTERA la posición es más ambigua porque ellos suscribieron al proyecto de evaluación que ya vino con Filmus en la gestión anterior y que luego se ratificó con la Ley de educación que se sancionó en 2006. 

 

M.H.: Algún día tendríamos que dedicarnos a hablar de Daniel Filmus, porque aparece ante la opinión pública como un elemento progresista en los temas de educación.

 

L.M.: Si lo hubieras escuchado hoy te dolería la panza. Otro día nos dedicamos a esto, pero hoy se presentó a discutir el tema del presupuesto con un tono autocrítico, de revisión de sus errores, cosas que nosotros advertimos que pasaban y que iban a pasar. En relación al financiamiento por un lado y, por otro, dijo que las PISA las tuvo que poner porque era una manera de obtener un crédito para hacer el plan de mejora de las escuelas. Me hizo doler la panza. Porque es como la maestra que hoy dice que va a ser aplicadora de la evaluación porque le van a dar mil pesos y los necesita. Porque como el gobierno vio que fracasaban porque los docentes se resistían, tuvieron esta implementación que es aprovechar la necesidad de los docentes por no llegar a fin de mes y les ofrecieron mil pesos más y a los directores dos mil pesos.

 

Filmus reconoció hoy algo que venimos diciendo desde siempre, que estas evaluaciones externas no sirven para medir la educación, porque en realidad las verdaderas causas de los problemas de retroceso de la educación en nuestro país tienen que ver con la pobreza. Nosotros somos un país que en 1968 tenía un índice de pobreza del 3%, hoy estamos hablando de que en la niñez, hasta los 14 años, tiene un nivel de pobreza del 47%, estamos hablando de cifras alarmantes. Esta semana salió, aunque ya lo habían anunciado los chicos que trabajan en las estadísticas alternativas de la Comisión Interna del INDEC, y lo había anunciado la UCA también, que el índice de pobreza que hoy reconoce oficialmente el INDEC es más del 30%, pero para niñez es 47%. Esa es la verdadera causa del retroceso de la educación en la Argentina, más las condiciones salariales y de trabajo de la docencia. Nosotros en 1960, una fecha que siempre se toma como un momento bueno de la educación en nuestro país, la obligatoriedad era la primaria. Hoy tenemos un sistema que tiene con carácter obligatorio las salas de 4, de 5, la primaria y la secundaria, estamos hablando de 14 años de obligatoriedad. Se ha extendido, masificado, casi todo el mundo está en alguna instancia del sistema educativo. Hoy hablamos de más de un millón de docentes, de 12 millones de personas que están en alguna instancia de la escolarización, pero el porcentaje de participación del gasto educativo dentro del gasto consolidado nacional, sigue siendo el mismo de los ´60, un 13,8%-14%.

 

Entonces, ¿cómo se logró la magia de la democratización del sistema educativo? Con el deterioro de la calidad de lo que se brinda, con fragmentación del sistema para que haya escuelas para ricos, para clase media y para pobres, entonces el pobre que antes no iba a la escuela ahora va, pero a una escuela de menor calidad.

 

M.H.: Recordemos que en alguna literatura de los ´50 la aspiración de las jóvenes de clase media era casarse con un maestro o con un bancario. 

 

L.M.: Hubo una explosión del sistema educativo. Cuando yo empecé a trabajar como docente, de mis alumnos de 7º grado el 50% no se inscribía en una escuela secundaria, hoy el 50% no egresa de una escuela secundaria pero se inscribió. Todo eso se hizo con la duplicación de la explotación docente, que en vez de trabajar un turno trabaja dos y el profesor antes tenía como media 32 horas cátedra.

 

M.H.: En los ´60 la doble escolaridad no existía.

 

L.M.: En la Ciudad de Buenos Aires sí, eran pocas escuelas. Lo que no existía era el doble cargo. Hoy en la mayor parte del país, excepto donde hay desocupación docente, la mayoría trabaja doble turno porque la plata no alcanza. El secreto del doble turno es que no tenés tiempo de corregir en tu casa. Cuando yo era chica la maestra se llevaba la bolsita a su casa y corregía el cuaderno a la tarde.

 

M.H.: También afecta el tema de la formación.

 

L.M.: Es un sistema educativo que se ha deteriorado, no solamente porque el alumno que ingresa está en condiciones de pobreza, sino porque además su docente es parte de esa pobreza. Estamos hablando que 12.000 pesos es el límite para no ser pobre, sin contar el alquiler y un docente tiene un salario de 9.000 pesos. Todo eso influye. Se muestra siempre como resultado interesante y para destacar en el mundo, los resultados de las pruebas PISA en Finlandia, que es uno de los países con mejores resultados, pero Finlandia tiene un índice de pobreza del 5%. Tiene un porcentaje de educación privada del 5%. Michael Moore, el cineasta norteamericano, hizo una entrevista en Finlandia donde le pregunta a los padres cómo eligen la escuela para su hijo y los padres lo miran sorprendidos porque son todas iguales, el único criterio que siguen es la cercanía a su casa. El sistema educativo finlandés no está fragmentado, no hay escuelas para ricos, pobres y clase media. No hay privatización y la voluntad del Estado y las familias es estar en espacios de diversidad social, porque descubren en esa relación de pares de distintos niveles sociales una socialización mucho más rica que el ghetto social que hoy tenemos, donde los pibes de la clase alta están en los countries creyendo que el mundo exterior es un peligro que los va a matar en cualquier momento y el niño de la villa miseria envidia a quien del otro lado del country tiene lo que él no tiene. La socialización no existe. No me canso de decir que el problema de la inseguridad empieza en una escuela fragmentada que socialmente ha hecho desaparecer la humanidad del otro.

 

M.H.: Ahora el ejemplo es Singapur.

 

L.M.: Sí. Usan ese ejemplo porque lo conocemos menos entonces podemos desmontarlo menos. Creo que el problema es la preocupación de las familias y es hacia donde me gustaría apuntar, porque es cierto que tenemos problemas en la educación, entonces es muy probable que la ofensiva mediática sea plantear por qué los docentes están en contra de evaluar.

 

Nosotros no estamos en contra de evaluar, porque la evaluación es parte del proceso de aprendizaje en forma permanente, lo hacemos permanentemente y también se nos evalúa a nosotros docentes en el ámbito institucional. La evaluación del alumno la hacemos en forma cotidiana, tomamos pruebas pero además tenemos un ida y vuelta con lo que vamos enseñando y con los resultados que eso va provocando en los chicos para reajustar el nivel de dificultad de los contenidos que se están brindando, para avanzar, porque ya están adquiridos, para cambiar de metodología, para elegir un tipo de bibliografía diferente.

 

El proceso de enseñanza-aprendizaje lleva intrínseco la cuestión de la evaluación, el tema es si esa evaluación es para mejorar y ajustar la educación o es para hacerlo en forma punitiva para pretender culpabilizar al docente de los resultados que se están obteniendo. A nivel del propio docente, tenemos espacios de evaluación con las direcciones de las escuelas. Nosotros quisiéramos otro sistema de evaluación, proponemos que haya algo parecido a lo que hay en Finlandia donde tienen una jornada laboral que incluye el tiempo de reflexión pedagógica de los equipos docentes.

 

La docencia no puede seguir siendo como hasta ahora un trabajo aislado, donde el docente está en su aula y no comparte sus experiencias con otros y no tiene espacio de reflexión. Esto es un ABC. Yo soy fanática de Piaget, que decía que no se rescata aún la experiencia del docente para hacer una pedagogía científica, porque justamente ese ida y vuelta con la experiencia del docente de aula es lo que permitiría reconstruir el conocimiento pedagógico con una riqueza que hoy se desperdicia porque hay una visión tecnocrática que es la que justamente está detrás de este tipo de evaluaciones que supone que una empresa privada, diseñando preguntas de multiple choice desde EE. UU. o Inglaterra, está en condiciones de regimentar qué se enseña.

 

El docente evalúa, es evaluado y tenemos propuestas para mejorar eso. Una es el rediseño de la jornada laboral, de manera que incluya la capacitación docente como parte de planes sistémicos de formación continua. Hoy la formación del docente es la inicial, en el profesorado. Esta etapa desde ya presenta una crisis porque no hay docentes, se reciben menos de los que se jubilan y eso es un problema de las políticas de Estado. Esa formación no alcanza, tiene que haber formación continua, en nuestro país esa formación esta instituida sobre la base de la voluntad y tiempo libre del docente, sobre su recurso financiero en el caso de los cursos que son pagos y sobre su recurso de tiempo.

 

M.H.: Es más, hay organizaciones sindicales que solamente se dedican a ese tipo de actividad.

 

L.M.: Exactamente. La legislación de nuestro país dice que si yo soy Toyota tengo derecho a capacitar a mi personal en horario de trabajo a cargo del Estado, deducido de los impuestos y si necesito un pizarrón digital o cualquier otro insumo también lo deduzco de allí. La Toyota usa en Argentina esta ley donde el Estado paga la capacitación de sus empleados, pero el Estado no paga las capacitaciones docentes, les exige que se capaciten a la noche cuando tendría que estar en su casa descansando.

 

M.H.: Mi hija Lucía es un caso de esto, trabaja doble turno en una escuela y hace su capacitación fuera del horario escolar y además lo paga porque son los cursos que más puntaje dan.

 

L.M.: Exacto, porque hay un comercio detrás de esto. Las empresas de servicios educativos son hoy las más rentables del mundo como rama de producción del capitalismo.

 

M.H.: Con contenidos sumamente estúpidos y un nivel académico deplorable.

 

L.M.: No me cabe duda, además debe tener una gran cantidad de multiple choice porque de eso se trata. Nosotros tenemos respuesta para la formación docente continua, que sea en horario de trabajo, que sea parte de la tarea docente. Que como en Finlandia, los chicos se van a las 14:00 y el docente se queda hasta las 16:00 y en esas horas un día tiene la jornada de reflexión institucional, otro día tiene capacitación, otro tiene reunión de padres, y otro prepara material didáctico. Eso no existe en nuestro país, acá el docente tiene solo la hora de clase.

 

Si queremos mejorar la educación en Argentina tenemos que empezar por las condiciones. Las propias pruebas PISA en su marco metodológico plantean que el factor central que marca la variabilidad en los resultados está dado por tres componentes exógenos al sistema: la estabilidad del trabajo de los padres, ni siquiera el nivel de ingreso; la estabilidad de vivienda, ni siquiera si son propietarios; y el tercer componente el nivel cultural de los padres. Esos son los tres factores que las propias pruebas PISA reconocen como factores de los buenos resultados en la educación. Entonces, la campaña que estamos haciendo es para los padres ese día no manden a los chicos a la escuela.

 

M.H.: Vi que hicieron un video explicativo. Te sugerí que armemos un spot para la radio, porque es muy importante que a través de la Red Nacional de Medios Alternativos que nuclea más de 300 radios a nivel nacional, hacer llegar esto a todo el país.

Mario Hernandez Rebelión
 
 
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